
La Justicia de San Lorenzo condenó a Claudio Gabriel Rivas (35), a través de un juicio abreviado, a la pena de cuatro años y seis meses de prisión efectiva por el delito de tentativa de homicidio, en perjuicio de Alejandro Sánchez, a quien apuñaló tres veces en la madrugada del 30 de noviembre de 2024, en la localidad de Puerto General San Martín.
La audiencia se realizó el 8 de septiembre de 2026 ante el juez Carlos Gazza, quien intervino en suplencia de la magistrada titular. Participaron el fiscal Aquiles Balbis, por el Ministerio Público de la Acusación, y el defensor público Pablo Bufarini.
Fiscalía y Defensa llegaron a un acuerdo de procedimiento abreviado, que Rivas aceptó en su totalidad: la calificación legal, la pena solicitada, su participación en el hecho y su culpabilidad. El único punto de disidencia fue introducido por la Defensa, que se opuso a la declaración de reincidencia de su asistido por considerarla violatoria de garantías constitucionales, pero el planteo no fue admitido por el tribunal.
El fallo dispuso condenar a Rivas como autor penalmente responsable de tentativa de homicidio e imponerle cuatro años y seis meses de prisión efectiva c y declararlo reincidente por una condena condicional por tentativa de homicidio en 2014 y otra, esta vez efectiva, a cuatro años de prisión en 2018 por lesiones graves, abuso de armas y portación de arma de fuego.
La imputación y el hecho
Según la acusación, en la madrugada del 30 de noviembre de 2024, antes de las 5 de la mañana, Alejandro Sánchez se dirigió al domicilio de Rivas, en calle Venezuela al 2300 de Puerto General San Martín, para pedirle que le vendiera droga. Rivas salió de su casa con una cuchilla, le dijo que no tenía nada y lo atacó, provocándole tres heridas: una en la región abdominal, otra en el tórax con compromiso pulmonar y una tercera en el brazo derecho.
Sánchez, que había estado en una reunión familiar junto a su pareja, Jésica, donde también se encontraba Rivas, ingresó al hospital Eva Perón de Granadero Baigorria con pronóstico grave y riesgo de vida. Quedó intubado y en terapia intensiva, con compromiso de ambos pulmones, lesiones intestinales y en el brazo, por las que debió ser intervenido quirúrgicamente.
De acuerdo con la reconstrucción fiscal, tras el ataque, Sánchez recorrió unos 80 metros hasta la casa donde se desarrollaba la reunión familiar, sangrando y pidiendo auxilio; una cámara de seguridad registró el momento en que volvía caminando herido. Al ser consultado por un familiar sobre lo ocurrido, la víctima señaló a Rivas como su agresor. Fue trasladado primero a un centro de salud cercano y luego derivado al hospital Eva Perón por la gravedad del cuadro.
La fiscalía sostuvo, cuando se realizó la audiencia imputativa, que existían audios de la hermana del acusado dirigidos a la pareja de la víctima, en los que se hacía referencia a un conflicto previo entre ambos hombres —que incluso habían estado detenidos juntos— y en los que, según la acusación, el propio Rivas le habría pedido a su hermana que no hiciera declaraciones a la policía.
En el marco de un allanamiento a la vivienda del imputado, se secuestraron ocho cuchillas, que fueron remitidas para su análisis pericial.
Por su parte, la Defensa había señalado que Sánchez llegó al domicilio de Rivas alterado y agresivo, tras haber pasado por dos cumpleaños, y que golpeó fuerte la puerta a las 5 de la madrugada, lo que llevó a Rivas a salir armado pensando que alguien intentaba ingresar a su vivienda.
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