
El sector de la construcción muestra preocupación por la situación económica. Tras meses de parálisis en la obra pública nacional, ahora la actividad privada también comienza a resentirse.
Rubén Llenas, gerente de la Cámara Argentina de la Construcción, señaló: “A partir de noviembre de 2023 se paralizó la obra pública nacional, lo que provocó una caída de entre un 25 y un 30 por ciento, reflejada en el empleo y en el consumo de insumos. Luego se amesetó, pero ahora la obra privada está teniendo dificultades y preocupa que la tendencia sea a la baja”.
La caída de la obra pública ya afectó el empleo del sector y la demanda de materiales. Ahora, la construcción privada enfrenta altos costos y falta de condiciones económicas estables, generando incertidumbre entre inversores y contratistas.
Si la situación económica no mejora, tanto la obra pública como la privada podrían seguir mostrando señales de estancamiento o caída. Esto impacta directamente en la actividad laboral, el consumo de insumos y la inversión en nuevas obras.
El sector advierte que es clave contar con políticas estables y previsibles para que la construcción pueda sostener empleo y actividad económica. La falta de condiciones adecuadas puede frenar inversiones y poner en riesgo el crecimiento del sector en los próximos meses.