
Cada 4 de septiembre se celebra el Día de la Secretaria, una fecha que invita a reconocer la labor de quienes desempeñan tareas de organización y gestión en distintas instituciones. Este día destaca la importancia de un rol que, con el tiempo, ha evolucionado más allá de la mecanografía y la toma de notas, incorporando responsabilidades en agendas, reuniones y apoyo en decisiones ejecutivas.
Existen dos teorías que explican el origen del Día de la Secretaria. La primera se remonta a la invención de la máquina de escribir por Christopher Sholes durante la Revolución Industrial. Su hija, Lilian Sholes, fue la primera dactilógrafa y las mujeres comenzaron a ocupar estos puestos en empresas, consolidando la profesión.
La segunda versión se vincula al siglo XX y a la lucha de María Barret, quien promovió el reconocimiento de los derechos de quienes ejercen la profesión. Su iniciativa impulsó la creación de la Asociación Nacional de Secretarias en Estados Unidos, modelo que se adoptó en otros países, incluida Argentina.
Hoy, el trabajo de secretariado no se limita al género ni a tareas tradicionales. Se valoran competencias como organización, manejo de documentación, coordinación de reuniones y conocimiento de protocolos. La celebración del Día de la Secretaria destaca estas habilidades y reconoce la importancia de este rol en la eficiencia de las instituciones.