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Diez años afuera: la sanción histórica que dejó el fin de semana más violento del fútbol sanlorencino

Anabela TramontiniPortadaActualidadDeportes22 agosto 2026 a las 19:30

Entre cabezazos, forcejeos y una invasión de cancha, el fútbol de San Lorenzo vivió una de sus fechas más violentas del año. Que sanciones dispuso la Liga Sanlorencina.

El Tribunal de Disciplina de la Liga Regional Sanlorencina de Fútbol (L.R.S.F.) se reunió el pasado 19 de agosto para resolver una catarata de incidentes ocurridos durante la fecha del fin de semana anterior. El documento oficial,  es un conjunto  de resoluciones formales, artículos y considerandos. Pero detrás de esos números hay historias muy concretas: un árbitro agredido a cabezazos, una gresca con la policía, un partido de chicos que terminó con público invadiendo la cancha y una sanción histórica de diez años a un jugador.

El cabezazo que paró un partido en Colón–Villa Felisa (Reserva)

En el partido de Reserva entre Colón y Villa Felisa, disputado el 16 de agosto, el árbitro Eliel Alberto Rodríguez le sacó la segunda amarilla —y por lo tanto la expulsión— a un jugador de Villa Felisa. La reacción del jugador, según el informe arbitral, no fue irse a las duchas: se abalanzó sobre el árbitro y le dio un cabezazo en la frente. Sus propios compañeros tuvieron que sacarlo de encima.

El estado físico y emocional del árbitro lo obligó a suspender el encuentro. Recién después de recibir atención médica pudo retirarse del estadio por sus propios medios.

Para el Tribunal, la situación es clara: agredir a un árbitro está previsto en el reglamento como una de las faltas más graves que existen. Por eso:
– Villa Felisa perdió el partido de Reserva  (no por lo que pasaba en la cancha en ese momento), y ese resultado se le dio por ganado a Colón.
El jugador que agredió al árbitro sigue inhabilitado de forma automática mientras se define su sanción definitiva, que —dado el antecedente que citamos más abajo para un caso similar— podría ser severísima.
– Se le dio al club y al jugador la posibilidad de presentar sus descargos antes del fallo final.

Forcejeo con la policía en el partido de Primera entre los mismos clubes

El mismo día, en el partido de Primera División entre Colón y Villa Felisa, la cosa se puso tensa de otra manera: durante un tumulto entre jugadores, personal policial intervino para separarlos. Dos jugadores de Villa Felisa se trenzaron con los efectivos y uno de ellos llegó a los golpes, pegándole en el rostro a un policía. El árbitro no tuvo margen: suspendió el partido, que iba 2 a 0 a favor de Colón.

El Tribunal determinó que el desorden que obligó a cortar el partido fue responsabilidad de jugadores de Villa Felisa. La consecuencia deportiva es directa: Villa Felisa perdió también el partido de Primera, y el resultado quedó congelado en el 2 a 0 que ya tenía Colón al momento del corte. Los dos jugadores involucrados quedaron suspendidos de forma provisoria hasta que se resuelva su situación definitiva.

Dos partidos, un mismo club, un mismo día: una tarde para el olvido en Villa Felisa.

Diez años de suspensión: la sanción más dura del boletín

El caso más resonante del boletín es el del jugador Jorge Godoy, del club Barrio Quinta. Según el informe arbitral de Hugo Masuelli —reforzado con actuaciones policiales y constancias médicas que se fueron sumando al expediente—, su conducta encuadra en los artículos que castigan la agresión al árbitro cuando esa agresión termina provocando la suspensión del partido.

La pena que le aplicó el Tribunal es contundente: 10 años de suspensión. A eso se le sumó una multa económica al club (equivalente al valor de 510 entradas, a cumplirse en una fecha) y una deducción de 3 puntos para Barrio Quinta en la próxima temporada de Primera División. Es, sin dudas, el mensaje más duro que dejó esta reunión del Tribunal: cuando la agresión a un árbitro deriva en la suspensión de un partido, el reglamento no da margen para sanciones simbólicas.

Un partido de chicos que terminó con invasión de cancha

Uno de los episodios más delicados del boletín no involucra a la Primera ni a la Reserva, sino a la Quinta División Juvenil, en el cruce entre General San Martín y PSM Fútbol. El árbitro Luis Bessolo relató la expulsión de dos jugadores —uno de cada equipo— por una agresión mutua, y a continuación una invasión de cancha por parte del público de ambas parcialidades.

A eso se sumó una denuncia policial y notas cruzadas entre los clubes: PSM denunció que uno de sus jugadores fue agredido por otros tres rivales, con un video como prueba; General San Martín, por su parte, sostuvo que fue el público visitante el que invadió el campo de juego porque no había delegado de PSM presente y el portón de acceso no tenía llave —también con material fílmico de respaldo.

El Tribunal, con buen criterio, no se apuró a repartir culpas: pidió que ambos jugadores expulsados presenten sus descargos, exigió explicaciones puntuales a los clubes sobre los hechos que se acusan mutuamente y reservó las actuaciones hasta reunir toda la prueba. Mientras tanto, los jugadores señalados quedaron con inhabilitación automática. Es el expediente más complejo del boletín, y probablemente el que más tiempo tome resolver: hay versiones contrapuestas, menores de edad involucrados y responsabilidades institucionales (delegados ausentes, portones sin llave) que exceden lo estrictamente futbolístico.

Una denuncia en fútbol infantil que todavía no tiene informe arbitral

En la categoría más chica del fútbol de la Liga, la Décima División (fútbol infantil), una ayudante de campo del club Barrio Vila denunció por escrito que un jugador rival agredió repetidas veces al arquero de su equipo —incluyendo un golpe en el rostro y una patada en el abdomen que obligó al chico a retirarse— sin que el árbitro sancionara la jugada pese a los reclamos.

El Tribunal fue prudente: como la denuncia no venía firmada por las autoridades del club (presidente o secretario) ni existía todavía el informe arbitral del partido, decidió no resolver nada todavía. Pidió que el club ratifique formalmente la denuncia, exigió al árbitro que remita su informe y ordenó instruir de oficio el caso, dado que se trata de fútbol infantil, donde la Liga tiene la potestad de investigar por su cuenta ante estas situaciones. Es, en definitiva, un expediente abierto: por ahora hay una acusación grave y ninguna sanción.

 Sanciones “de rutina” del fin de semana

Más allá de los casos graves, el boletín también recoge las sanciones típicas de cualquier fecha de fútbol amateur: tarjetas dobles, juego brusco, protestas a los fallos arbitrales e insultos. Entre ellas se destacan:

– Un jugador de Santa Catalina “A” sancionado con 3 fechas por un puñetazo durante un partido de Reserva ante San Fernando.
– Otro jugador del mismo club, suspendido 1 fecha por doble amonestación.
– Un ayudante de campo de Santa Catalina “A”, sancionado por protestar los fallos del árbitro.
– El director técnico de ese mismo club recibió 5 fechas  de suspensión por insultos al arbitraje: la sanción individual más alta entre las “faltas comunes” del boletín.
– Un jugador de G.S.M. (General San Martín) fue suspendido 3 fechas por pisar a un rival en Primera División.

Lo que deja esta fecha

Este boletín no es solo una lista de sanciones: es un termómetro de cómo se vive el fútbol de los clubes de barrio en San Lorenzo. Conviven en el mismo documento una agresión brutal a un árbitro que termina en diez años de suspensión, una gresca con la policía, una invasión de cancha en fútbol juvenil y una denuncia de violencia contra un arquero de fútbol infantil que todavía espera su informe arbitral.

Son historias distintas, pero tienen un hilo común: la dificultad de contener la tensión cuando el resultado de un partido se convierte, para algunos, en motivo suficiente para perder el temperamento. El Tribunal de Disciplina actuó con matices —duro donde la prueba fue contundente, cauteloso donde todavía faltan elementos— pero el número de casos abiertos en una sola fecha invita a una pregunta que excede lo reglamentario: qué está pasando en las canchas de fútbol de base para que el arbitraje, la policía y hasta los chicos de fútbol infantil terminen, una y otra vez, en el medio de la violencia.

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