Ciudad

DISCAPACIDAD Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Por Adriana Núñez
(Profesora, Subsecretaria de la Mujer, Minoridad y Discapacidad de la Municipalidad de San Lorenzo)

La realidad demuestra una vez más que la discapacidad es un tema transversal, que no puede considerarse como algo único, ajeno, aislado o correspondiente a un bloque, porque el “discapacitado” es en primer lugar una persona: niño, adolescente, adulto, hombre o mujer; según etapa y género.

Se debe abordar la problemática como persona y luego “sumarle”, si es necesario, la “particularidad”, ya que, por ejemplo, hablar de mujer discapacitada es hablar necesariamente de una doble marginación, porque son mujeres doblemente azotadas por injusticias sociales propias al hecho de ser mujeres y también por las que se aplican a las personas con discapacidad. Esto es lo que se denomina, según la experta española María Soledad Arnau Ripollés, ser víctima de una doble discriminación o discriminación múltiple.

La violencia es un flagelo a todo nivel y esto incluye obviamente aquella violencia que se ejerce hacia las mujeres con discapacidad, obviamente; con el agravante de que en este caso particular la violencia se encuentra además entramada en una amplia red de prejuicio y ausencia de compromiso social, profesional y del Estado. No habrá forma de que los derechos de estas mujeres sean respetados y protegidos hasta que el tema no sea prioridad más allá de los ámbitos de la discapacidad.

De nada sirve la indignación pasajera ante un noticiero o periódico, o los debates frente a posibles abortos de mujeres con enfermedades mentales que han sido violadas, si no existe detrás una definida concientización social, compromiso activo y real con los derechos humanos, y programas adecuados para trabajar con estas problemáticas.

En el ensayo “Violencia de género contra la(s) mujer(es) con discapacidad(es)”, Ripollés arriesga otro factor sumamente significativo: que las mujeres con discapacidad no se encuentran en paridad con respecto a los hombres con discapacidad. Como explica la estudiosa española, una vez más, el género supera a la persona.

Las temáticas de violencia y discapacidad deben ser abordadas entendiéndoselas como problemas sociales que nos incumben a todos y, por ende, cuya solución también es y debe ser social. Esto requiere un cambio de mirada sobre la discapacidad específicamente, ya que debería ser incluida la variable discapacidad como eje de acción transversal, más allá de todos los estudios específicos de violencia. Por otro lado, se hace necesario que las propias mujeres con discapacidad puedan autodefinirse frente a esta problemática. En la red de violencia de género de la que forma parte este municipio, esta temática es presentada y abordada para ser incluida como punto importante dentro de las políticas públicas a implantar.

Parte de Prensa Nº 730
San Lorenzo, junio de 2009.-

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