Ciudad

Discurso Bicentenario

[Discurso del Intendente Leonardo Raimundo – 25 de mayo de 2010 – Plaza San Martín]

Hace doscientos años, un grupo de comerciantes, religiosos, militares, abogados y periodistas, constituidos en Primera Junta de Gobierno, se lanzaba, con dudas e incertidumbres, a la construcción de una nación.
San Lorenzo era entonces, a unos enormes trescientos kilómetros de distancia, una pequeña comunidad reunida alrededor del convento San Carlos. Hacía apenas catorce años que los franciscanos se habían mudado al nuevo edificio.
Esos hombres de mayo se preguntaban por su identidad, y en la diversidad de sus profesiones, de su formación y su pasado, encontraron la forma de unirse.
Sin duda hoy debemos recordar y agradecer la lucidez y el patriotismo de Moreno, de Belgrano, de Saavedra y de Castelli.
Pero también debemos hoy homenajear a los seres anónimos que no están en los libros de historia pero que en estos doscientos años fueron los reales hacedores: los pueblos originarios, los vecinos que esperaban la decisión ese 25 de mayo, los soldados de las guerras de la independencia, de las luchas de la organización nacional, de la Guerra del Paraguay y de Malvinas, los inmigrantes llegados de todo el mundo, los trabajadores que lucharon por sus derechos en la Patagonia Rebelde, en el Grito de Alcorta, en la Semana Trágica y en el 17 de octubre, y los militantes políticos y sociales que resistieron a las dictaduras y recuperaron la democracia desafiando a los señores de la vida y de la muerte.
Y también a los anónimos héroes del presente, al trabajador que cada día engrandece el país con su esfuerzo honesto, a los docentes que garantizan la transmisión de la Cultura de generación en generación, al estudiante que al estudiar nos asegura un futuro mejor para todos. A todos los que con su accionar cotidiano desmienten el discurso del no se puede, del pesimismo, de la apología del desánimo.
Porque en el esfuerzo del ciudadano común está el reaseguro de que no habrá nuevas frustraciones en nuestra Patria.
No le pidamos al país nada que no seamos capaces de ofrecerle nosotros. Si queremos seguridad seamos honestos y cumplidores de las leyes. Si queremos prosperidad seamos justos con nuestros empleados y laboriosos con nuestros empleadores. Si queremos reconocimiento seamos tolerantes y respetuosos con los demás, en especial con los que menos tienen, con los niños y con los ancianos.
Y que no nos importen demasiado los malos ejemplos, algunos líderes que solo saben de desunión y de falta de grandeza, o famosos que son el encomio de la vulgaridad, o los violentos y los que se burlan de las leyes. Son nada en comparación con los millones de hombres y mujeres decentes, solidarios y trabajadores que pueblan la Argentina.
Y nosotros los sanlorencinos llegamos al Bicentenario construyendo y embelleciendo cada vez más nuestra ciudad. Una ciudad que asombra al visitante con su pujanza y lo emociona con su historia. Llegamos a este nuevo aniversario de la Patria del mismo modo en que los patriotas de Mayo: mirando al futuro, llenos de fe y sabedores de que somos los únicos responsables de nuestro destino.
Vecinos: conmemoremos nuestro nacimiento como Nación, en este país aún joven, donde tanto queda todavía por hacer.
Hagamos las cosas con espíritu generoso, como nos enseña el Preámbulo: «para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo».
En síntesis, sigamos haciendo historia. Y con la convicción de que la mejor parte aún está por comenzar. Muchas gracias.

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