
Cristian Jonatan Añazco recibió siete años de prisión efectiva; Verónica Delfina Yanes, cuatro; y Juan Agustín Yanes, dos. La investigación comenzó con un procedimiento de Gendarmería en septiembre de 2024, en calle Silvestre Begnis al 300.
Tres personas fueron condenadas este lunes 26 de octubre en los Tribunales Provinciales de San Lorenzo, tras un juicio oral por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. La sentencia fue dictada por la jueza Fabiola Piemonte.
Cristian Jonatan Añazco recibió siete años de prisión efectiva y una multa como autor de tenencia de drogas para su comercialización, tenencia de arma de fuego de guerra sin autorización y encubrimiento por receptación dolosa.
Verónica Delfina Yanes fue condenada a cuatro años de prisión efectiva y una multa por su participación primaria en el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. En tanto, Juan Agustín Yanes recibió dos años de prisión efectiva y una multa como partícipe secundario del mismo delito. Ambos fueron absueltos de las acusaciones por tenencia de arma de guerra y encubrimiento.
La acusación estuvo a cargo de los fiscales Melisa Serena y Diego Giro y se centró en un procedimiento iniciado el 16 de septiembre de 2024, alrededor de las 21.30, en calle Silvestre Begnis al 300.
De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, Añazco y Verónica Delfina Yanes estaban sentados en la vereda cuando advirtieron la presencia de Gendarmería Nacional e intentaron ingresar corriendo a una vivienda. Los efectivos les dieron la voz de alto y ambos se detuvieron.
Durante la intervención, los gendarmes observaron que tenían una caja de cartón con estupefacientes fraccionados y dinero en efectivo. Mientras se desarrollaba el operativo, Juan Agustín Yanes salió del domicilio, acató la orden de detenerse y también quedó detenido.
En ese procedimiento se secuestraron 544,8 gramos de marihuana fraccionada, un paquete abierto con 1.170,5 gramos de cocaína, una balanza de precisión, un rifle de aire comprimido calibre 5,5 milímetros descargado y $1.499.820. El paquete de cocaína, que presentaba signos de manipulación para su fraccionamiento, fue encontrado dentro de un balde de pintura, junto con la balanza y parte del dinero.
Al día siguiente, un allanamiento en la vivienda ubicada sobre Silvestre Begnis al 300, junto al arroyo, permitió encontrar numerosas bolsas de nailon para el fraccionamiento y otros elementos.
Debajo de un modular, los investigadores hallaron una pistola Bersa calibre 9 milímetros con la numeración suprimida y once cartuchos intactos. También secuestraron una pequeña planta de marihuana en una maceta y un chaleco balístico que estaba dentro de una bolsa de consorcio enterrada en el patio.
Con la intervención de un perro de búsqueda, se localizaron además tres envoltorios con una sustancia blanquecina ocultos en ladrillos huecos de una de las habitaciones. Los secuestros de esa etapa arrojaron un total de 61,58 gramos de cocaína y 2,25 gramos de marihuana.
La acusación por encubrimiento sostuvo que Añazco había recibido, en una fecha no determinada, la pistola semiautomática Bersa TPR9c y los once cartuchos calibre 9×19, sabiendo o debiendo saber que el arma provenía de un delito en el que no había participado.