
El gobernador Maximiliano Pullaro decretó dos jornadas de duelo tras el fallecimiento del histórico líder de los excombatientes. Autoridades provinciales y locales acompañaron a la familia en el velatorio realizado este domingo en la Sede de Gobernación.
La provincia de Santa Fe formalizó su máximo reconocimiento institucional hacia una de las figuras más emblemáticas de la causa Malvinas. El gobernador Maximiliano Pullaro firmó el decreto que dispone dos días de duelo en todo el territorio provincial a partir de este domingo 19 de julio, con motivo del fallecimiento de Rubén Rada, presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de Malvinas de Santa Fe.
Durante la mañana de hoy, la Sede de Gobierno en Rosario se convirtió en el epicentro del dolor y el homenaje. Hasta allí se acercó el mandatario provincial para acompañar a los familiares, amigos y compañeros de armas del excombatiente. El masivo cortejo fúnebre contó con la presencia de un amplio espectro del arco político e institucional de la región, reflejando el impacto transversal de la figura de Rada.
El texto oficial que establece el duelo fundamenta la medida como un “testimonio del reconocimiento y gratitud del pueblo santafesino hacia quien dedicó su vida al servicio de la Patria”.
La normativa resalta la labor de Rada en la defensa de la soberanía nacional, el reconocimiento de sus compañeros y su rol clave para mantener viva la memoria de la Gesta de Malvinas. El alcance del decreto se extiende de manera simbólica, en su nombre, a todos los veteranos de la provincia que ofrecieron y ofrecen su vida al servicio de la causa.
Como consecuencia de la disposición, tanto la Bandera Nacional como la Bandera de la Provincia de Santa Fe permanecerán izadas a media asta en todos los edificios públicos gubernamentales durante las dos jornadas de luto.
Rubén Rada nació en Rosario en 1962 y su destino quedó marcado en 1982, cuando combatió en el Atlántico Sur integrando el Regimiento de Infantería 4.
Tras el regreso del conflicto bélico, lejos de llamarse al silencio, transformó las vivencias de la guerra en un motor de construcción colectiva. Se convirtió en una de las voces más rigurosas y respetadas en la provincia, impulsando de manera incansable actividades educativas en escuelas, gestiones institucionales ante diferentes gobiernos y la constante visibilización de los derechos de los exsoldados.