
El calendario marca mayo como una fecha crucial para la economía de Javier Milei. Tras un primer cuatrimestre de ajustes profundos, el Palacio de Hacienda enfrenta ahora el desafío de demostrar que su plan no solo es de “shock”, sino que es sostenible en el tiempo. Para Luis Caputo y su equipo, el éxito de este mes depende de un equilibrio delicado: frenar los precios, domar el dólar y llenar las arcas del Banco Central.
El dato de abril trajo algo de alivio oficial. Con un IPC del 2,6%, la inflación mostró una desaceleración que el Gobierno celebra como una victoria de su ancla fiscal. Esta “desinflación” tiene un aliado fundamental: la estabilidad del tipo de cambio. El dólar oficial, cómodo debajo de los $1.400, y un dólar blue que perdió presión, han construido una “pax cambiaria” que le da aire a los bolsillos, aunque la incertidumbre no desaparece del todo.
El mercado observa este escenario con una mezcla de optimismo y cautela. Si bien la brecha cambiaria se mantiene bajo control, los economistas advierten que todavía quedan ajustes de tarifas pendientes. Estos movimientos podrían poner un piso a la caída de los precios en los meses venideros.
A pesar de la calma en las cuevas y los bancos, la economía de Javier Milei tiene un flanco débil: el stock de dólares. Aunque el Banco Central logró compras importantes recientemente, las reservas brutas siguen mirando de cerca el piso de los u$s46.000 millones. Para los inversores, este es el dato real que define si Argentina podrá volver a los mercados internacionales pronto.
En sintonía con esto, el Riesgo País sigue siendo el termómetro del humor externo. Perforar los 500 puntos básicos es el gran objetivo para normalizar las finanzas. Sin una acumulación de reservas más agresiva y un flujo constante de dólares del agro, esa meta todavía parece difícil de consolidar.
El escenario que se proyecta para el final de mayo combina disciplina fiscal extrema con una dependencia total del frente externo. El Gobierno apuesta a que la estabilidad del dólar blue refuerce la confianza, mientras espera que la volatilidad global no le juegue una mala pasada.
En conclusión, mayo no es un mes más. Es el periodo donde el oficialismo busca pasar de la etapa de “emergencia” a una de “normalización macroeconómica”. El éxito de este examen definirá gran parte de las expectativas para el segundo semestre del año.