
La pequeña se arrojó desde un primer piso para pedir auxilio y reveló un caso de violencia extrema. La madre y su pareja fueron detenidas mientras los niños quedaron bajo resguardo del Estado.
Lo que parecía una vivienda común en el barrio 400 Viviendas de Pico Truncado, en Santa Cruz, escondía una escena dantesca. Una nena de apenas 7 años, presa del hambre y el terror, se lanzó al vacío desde un primer piso. No fue un juego ni un accidente: fue la única vía de escape que encontró para salvar a su hermanito de 5 años.
Ese acto de valentía desesperada, ocurrido en las últimas horas, terminó derrumbando el muro de silencio detrás del cual, según la investigación, ambos menores sufrían un régimen de encierro, golpizas y privación de alimentos. La niña logró levantarse del suelo, llegar hasta los vecinos y pedir ayuda. Su pedido fue tan simple como estremecedor: tenía hambre.
El rescate y el descubrimiento del horror
El alerta movilizó de inmediato a los organismos de protección de la infancia y a la Policía. Cuando los agentes ingresaron al domicilio, se toparon con un contexto que describen como “de extrema gravedad”. Los dos hermanos presentaban signos de desnutrición y lesiones compatibles con castigos físicos sistemáticos.
Fuentes cercanas a la investigación señalaron a La Opinión Austral que el nivel de violencia documentado “no tiene precedentes recientes en la localidad”. La causa avanza bajo fuerte hermetismo, pero los primeros dictámenes periciales indican que el cautiverio y el maltrato podrían haberse extendido durante meses, e incluso años.
Detenidas y graves acusaciones
La Justicia ordenó la detención de la madre de los menores y de su pareja, ambos imputados por un abanico de delitos de máxima gravedad: reducción a servidumbre, privación ilegítima de la libertad agravada, lesiones graves y abandono de persona agravado por el vínculo y por el deber de cuidado.
Los investigadores ya analizan las imágenes de las cámaras de seguridad instaladas en el interior de la casa —un dato que refuerza la hipótesis de un control absoluto sobre las víctimas—, así como otros elementos secuestrados en el allanamiento. Las declaraciones de los niños, tomadas en Cámara Gesell, resultarán clave para esclarecer la cronología exacta de los padecimientos.
Actualmente, los dos niños se encuentran bajo el resguardo del sistema de protección de la niñez, a salvo del entorno que los mantenía cautivos. Mientras tanto, el expediente sigue sumando pruebas para determinar si hay más responsables o encubridores de esta trama de abandono y violencia.
El caso conmueve a la comunidad de Pico Truncado y reaviva el debate sobre los mecanismos de detección temprana del maltrato infantil. Fue, paradójicamente, la caída de una niña desde una altura la que permitió elevar la voz de dos hermanos que llevaban demasiado tiempo gritando en silencio.