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«El sistema no sólo no lo cuidó, no le brindó ayuda sino que hizo todo lo posible para matarlo»

Andrea Santianes, la hija del querido «Pocho», histórico y querido verdulero de San Lorenzo, publicó una carta donde contó el calvario que atravesó su padre durante las últimas semanas de vida, exponiendo un sistema de salud colapsado donde ni siquiera le dieron un vaso con agua.

«Los primeros días del mes de julio mi viejo comienza a pedir asistencia al 0-800 porque tenía síntomas de este maldito virus.El llamaba constantemente desde su casa en la ciudad del San Lorenzo y yo llamaba desde mi hogar en la ciudad de Capitán Bermudez. En el 0800 jamás lo asistieron nunca se tomaron la más mínima molestia de hacerle un seguimiento telefónico ni médico ni un hisoparlo no hicieron nada de nada por él y me engañaban prometiéndome que lo iban a llamar, que lo iban a asistir que lo iban a hisopar, que me quede tranquila», relata Andrea.

Alfonso ingresó los primeros días de agosto con un cuadro de neumonía al hospital Rosendo García el pasado 9 de agosto y nunca pudo salir.

«Me decían las burdas promesas de un sistema perverso nunca se hicieron eco de nuestro pedido de auxilio porque el sistema no sólo no lo cuidó, no le brindó ayuda sino que hizo todo lo posible para matarlo. A mí me prometían que lo iban a asistir pero nunca lo ayudaron porque para ellos mi padre era un número; pero para mí su vida vale más que las piedras preciosas. Luego mi padre cae internado en el hospital Rosendo García en la habitación número 12 del piso 1.En esa habitación lo tuvieron dos días completos sin tomar agua. Yo conservo los audios de mi viejo dónde me pide agua y paracetamol porque no se le bajaba la fiebre», contó Andrea.

Los obstáculos continuaron mientras Pocho estaba internado: «Cuando vamos con un tío mío a llevarle agua mineral masitas y otros elementos de higiene personal me enfrentó al sistema perverso que me comunica a través del que les vengo hablando que a través de los guardias de seguridad del hospital me dice que era imposible pasar algo del mundo exterior a la habitación donde estaba mi padre. Yo llorando desconsolada junto a mi tío en la puerta del hospital y una mucama que siente mi dolor me dice que va a arriesgar su puesto de trabajo y se va a meter en la habitación de mi padre y le va a dar el agua mineral y los otros elementos que le compré. Luego esa misma mucama me envía una foto donde veo a mi padre sentado en la cama sin suero sin oxígeno sin nada foto que pienso hacer viral para que se sepa la pésima asistencia que se le brindo.Yo había pagado la televisión pero no sé la habían prendido y tampoco le habían dicho que estaba habilitada. Esta mucama le encendió la tele en canal Luz porque a mí padre le hacía bien esa programación le cambio el control remoto del tele que no funcionaba y le sirvió agua en un vaso y también le prendió el ventilador porque mi papá tenía mucho calor y estaba todo transpirado».

«Luego recibo otro audio de mi viejo dónde me dice que mi madre me de dinero para ir y venir en remis y que le lleve paracetamol porque su fiebre era muy alta». Andrea comenzó a dialogar con autoridades para poder lograr alcanzarle paracetamol, tres días después, pudo recibirlo.

«Mi padre no comió por cinco días estando en su casa; mi madre me pedía que oremos para que coma. Me suena el teléfono y era una llamada de mi viejo diciéndome que tiene hambre pero que no tiene fuerzas ni oxígeno para caminar y que le pusieron la comida en la puerta de la habitación. Tremendo, cruel e inhumano el trato que recibió. Yo vivía llamando a ese piso, suplicándole a las enfermeras que lo asistan que me den noticias de mi padre pero nos tuvieron tres días sin un parte medico».

Después de viralizar el reclamo, finalmente Pocho recibió plasma pero ya era muy tarde y lo trasladan a terapia intensiva y le colocan un respirador artificial. No obtuvo una segunda dosis de plasma debido a su delicado estado, que luego se agravó y entró en coma farmacológico.

«No pude tomar su mano, no pude estar a su lado físicamente, no pude pedir que le pongan ropa luego de su deceso, ni siquiera sé si realmente era el cuerpo de mi padre o el de otra persona el que enterramos en la ciudad de San Lorenzo porque nos dieron un cajón cerrado», lamentó la mujer.

«No voy a dejar de luchar para que se le haga justicia y para que a otra persona no le pase lo mismo que le pasó a el. Procuren no caer internados porque el sistema de salud no hace nada para salvarte la vida y si es posible les da una ayudita para que se mueran antes. Voy a demandar al estado por todo el mal que le hizo a mi padre», finalizó.

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