La Fiscalía lo acusó de tres ataques a tiros y del hurto de una moto en San Lorenzo. En uno de los episodios, una bala impactó en la cabecera de una cama donde dormía una niña de un año y siete meses. La Jueza Griselda Strólogo le dio 90 días de prisión preventiva.
Esteban Emanuel Monzón, de 26 años, conocido como “Chaqueñito” o “El Chaque”, fue imputado este martes en los Tribunales de San Lorenzo por cuatro hechos ocurridos entre el 6 y el 23 de octubre. Había recuperado la libertad el pasado 10 de julio, después de cumplir una condena de seis años y ocho meses de prisión por robos y hurtos.
La audiencia estuvo a cargo de la jueza Griselda Strólogo. La fiscal Luisina Paponi, en reemplazo de Carlos Ortigoza, le atribuyó tres ataques con armas de fuego y el hurto de una motocicleta. Por la gravedad de los hechos, sus antecedentes y el temor expresado por víctimas y testigos, solicitó que permanezca en prisión preventiva durante 90 días.
La acusación ubicó las balaceras en el marco del enfrentamiento entre las familias Monzón y Silvera, en barrio Mitre. Según sostuvo la fiscal, los ataques estuvieron dirigidos contra viviendas o personas vinculadas con los Silvera, con quienes mantienen una rivalidad histórica que ha escalado a homicidios, como el de Alberto Vicente Silvera, y las lesiones de Agustín.
La condena que ya había cumplido
Durante la audiencia, Paponi detalló que Monzón fue condenado el 6 de septiembre de 2021 a seis años y ocho meses de prisión. Esa sentencia comprendió dos intentos de robo de vehículos estacionados en la vía pública, un intento de robo con arma blanca, un hurto mediante escalamiento y otros dos robos con arma blanca.
La pena quedó cumplida el 10 de julio de este año. Los nuevos hechos que le atribuyeron comenzaron el 6 de octubre, casi tres meses después de su salida de prisión.
Disparos contra una casa donde dormía una niña (1° hecho)
El primero de los episodios ocurrió el 6 de octubre, alrededor de las 18.15. Según la imputación, Monzón se subió al techo de su vivienda de calle Luis Braile al 1800 y efectuó al menos tres disparos hacia dos casas de integrantes de la familia Silvera.
Uno de los proyectiles atravesó la persiana de una ventana de la vivienda de Revolución de los 7 Jefes al 1800 e impactó en la cabecera de una cama donde dormía una niña de un año y siete meses. También en Rivadavia al 1300.
La fiscal relató que la abuela de la pequeña escuchó las detonaciones, corrió hacia el dormitorio y encontró a su nieta llorando. Personal de Criminalística recuperó un proyectil debajo de la cama y también recogió vainas en calle Rivadavia.
Paponi también expuso la situación de Nancy Acuña, viuda de Vicente Silvera, quien denunció amenazas reiteradas de Esteban Monzón y de su hermano Guillermo. Según relató Paponi, la mujer señaló que el conflicto está dirigido contra ella y, especialmente, contra su hijo Agustín Silvera, testigo del homicidio de su padre, ocurrida el 6 de mayo de 2023.
“Su hijo Agustín Silvera es testigo del homicidio de Vicente Silvera y en base a su declaración es que actualmente se encuentran detenidos Joana Monzón y Darío Correa”, sostuvo la fiscal durante la audiencia.
San Lorenzo: prisión preventiva para dos acusados de la familia Monzón por el homicidio de Vicente Silvera y una serie de ataques en el marco de una disputa territorial
De acuerdo con lo expuesto por la acusación, Acuña declaró que había recibido amenazas de ambos hermanos una semana antes del ataque y que no era la primera vez que Esteban Monzón disparaba contra su vivienda.
La mujer también vinculó al imputado y a su familia con la venta de estupefacientes y, según indicó Paponi, aportó precisiones y domicilios relacionados con esa actividad.
Una moto sustraída y otro ataque a tiros (2.º hecho y 3.º hecho)
El 8 de octubre por la mañana, Monzón habría sustraído una Honda Wave roja que su dueño había dejado estacionada y encendida mientras hacía compras en calle Thompson. El propietario declaró que vio a un hombre al que conocía como “El Chaque” llevarse el vehículo.
Ese mismo día, horas después, cerca del mediodía, la policía lo ubicó frente a la casa de Maximiliano Marconi, en Clemente Albelo al 4000. De acuerdo con la acusación, llegó en una Honda Wave roja acompañado por su hermano Guillermo y efectuó al menos ocho disparos hacia Marconi y su vivienda, en un tercer hecho.
En el lugar se secuestraron siete vainas calibre 9 milímetros y un proyectil. La Fiscalía presentó testimonios y registros de cámaras que captaron a dos personas en una moto de esas características, con vestimentas coincidentes con las descriptas por los testigos.
La acusación sostuvo que se trataba de la motocicleta sustraída esa mañana.
El último hecho y la detención
El cuarto episodio ocurrió el 23 de octubre, alrededor de las 20.05, frente a una vivienda de Rivadavia al 1300. Una mujer denunció que Monzón disparó hacia la casa desde una moto gris mientras ella trasladaba sus pertenencias para mudarse.
La fiscal explicó que el inmueble había sido ocupado anteriormente por integrantes de la familia Silvera. La denunciante aclaró ante la Policía que no pertenecía a esa familia y manifestó temor por ella y por su hija.
Monzón fue detenido poco después en inmediaciones de Luis Braile y Álamos. Por este episodio no se recuperaron vainas y, al momento de la audiencia, estaba pendiente el resultado de la prueba para detectar posibles residuos de disparos en sus manos.
Durante la audiencia, encabezada por la jueza Griselda Strólogo, la fiscal Luisina Paponi afirmó que “Esteban Monzón forma parte de una organización criminal más amplia”. También señaló que existen otros hechos bajo investigación que no fueron incluidos en esta instancia.
Paponi también sostuvo que Monzón tenía acceso a más de un arma de fuego. Fundamentó esa afirmación en los distintos calibres de las vainas recuperadas: en el ataque del 6 de octubre se recogieron vainas calibre .22, mientras que en la balacera del 8 de octubre se secuestraron siete vainas calibre 9 milímetros.
Para la fiscal, esa diferencia indica “una pluralidad de disponibilidad de armas del señor Monzón y también de proyectiles de distintos calibres”.
Al fundamentar el pedido de prisión preventiva, Paponi expuso declaraciones de víctimas y testigos que vincularon a Monzón y a su entorno con la comercialización de drogas.
El dueño de la motocicleta sustraída manifestó que “Chaqueñito” se dedica a actividades ilícitas relacionadas con la venta de estupefacientes. Según explicó la fiscal, el hombre demoró dos días en denunciar el hurto por miedo a sufrir represalias.
Por su parte, Maximiliano Marconi, quien denunció uno de los ataques a tiros, declaró que integrantes de la familia Monzón venden drogas en una vivienda de Luis Braile y Álamos. También sostuvo que Esteban suele estar armado y que se instaló en ese domicilio después de salir de prisión.
Una vecina que declaró como testigo del mismo ataque relacionó el conflicto con la venta de drogas y las disputas entre los Monzón y los Silvera.
El pedido de prisión y la postura de la defensa
Paponi sostuvo que víctimas y testigos tienen miedo de declarar y advirtió sobre el riesgo de amenazas o presiones durante la investigación. Solicitó prisión preventiva hasta el 22 de enero de 2027.
El defensor público Franco Fosco pidió rechazar esa medida. Cuestionó la identificación de Monzón en los hechos, señaló diferencias entre algunas declaraciones y sostuvo que el enfrentamiento entre las familias también obliga a examinar con cuidado los señalamientos. Expresó que los denunciantes son los propios Silvera, con quienes llevan una enemistad de años.
Como alternativa, propuso la libertad con restricciones en un domicilio alejado del barrio, la prohibición de acercarse a las víctimas y de tener armas. En caso de que ese pedido no fuera aceptado, solicitó prisión domiciliaria.
La jueza Griselda Strólogo dio lugar al pedido de la Fiscalía y ordenó la prisión preventiva por 90 días-
La guerra interminable entre los Monzón y los Silvera
Durante décadas, ambas familias protagonizaron múltiples hechos de abusos de armas, y de disputa de control territorial por la venta de drogas. En el clan Monzón, las actuaciones que lleva a cabo el Ministerio Público de la Acusación señalan que, en el marco de una feroz lucha por el control territorial de los puntos de venta de drogas distintos puntos en San Lorenzo, la Fiscalía imputó a varios miembros de un clan familiar por el homicidio de Vicente Silvera y la tentativa de asesinato de un menor de 13 años, ocurridos en mayo de 2023. La investigación también reveló nuevos ataques con armas de fuego y explosivos en abril de este año, así como un importante secuestro de drogas y dinero en efectivo.
En una audiencia imputativa celebrada el 18 de mayo de 2026 en San Lorenzo, la Justicia dispuso la prisión preventiva para Darío Rubén Correa y Joana María Monzón, mientras que otorgó la libertad con restricciones a Joaquín Emanuel S. Los tres fueron detenidos el 13 de mayo pasado en el marco de una investigación que acumula cinco causas judiciales, entre ellas un homicidio calificado, una tentativa de homicidio, incendio, amenazas, tenencia de armas y comercialización de estupefacientes.
El hecho más grave data del 6 de mayo de 2023, cuando Vicente del Valle Silvera, de 75 años, fue asesinado de cinco disparos en el interior de su domicilio de calle 7 Jefes 1831. Según la imputación del Ministerio Público de la Acusación, Darío Correa (alias “Beco”) y un menor de edad ingresaron a la vivienda gritando “Policía” y armados con pistolas calibre 9 mm, y efectuaron al menos nueve disparos. Vicente Silvera,recibió cinco impactos en el tórax y miembros inferiores, falleciendo por shock hipovolémico. El adolescente fue herido de un disparo en el pecho, logrando sobrevivir.
La fiscalía atribuye a Joana Monzón haber actuado como instigadora del ataque, en conjunto con otros familiares, para amedrentar a testigos y desplazar a la familia Silvera en el contexto de una disputa territorial.
El rol de la banda familiar
La investigación sostiene que el ataque se enmarca en una disputa narco para desplazar a la familia Silvera de la zona. Los imputados Joana María Monzón y Darío Rubén Correa son señalados como parte activa de una organización criminal de corte familiar, liderada desde las sombras por Luciana Monzón (madre de Joana), actualmente en prisión. También participan otros miembros del clan, como Carlos Daniel Herrera Fernández (alias “Daniel” o “Monzón”) y Esteban Manuel Monzón (“Chaqueño”).
De acuerdo al expediente, días antes del homicidio –el 18 de abril de 2023–, Carlos Daniel Herrera Fernández, junto a Gonzalo Díaz y el menor Lautaro P., ya había efectuado 14 disparos contra el frente de la casa de la familia Silvera para intimidarlos. Luego, mientras Herrera Fernández estaba en prisión preventiva, el resto de la banda intentó presionar a las víctimas para que cambiaran sus declaraciones.
La fiscalía imputó a Joana María Monzón como instigadora de los delitos de homicidio calificado por concurso premeditado de dos o más personas y participación de un menor, y de tentativa de homicidio en la misma modalidad. A Darío Rubén Correa se lo acusa como coautor de ambos crímenes.
Además, se les atribuyen a Correa y otros miembros de la banda una serie de ataques ocurridos en abril de 2026: La investigación también abarcó hechos ocurridos en abril de 2026. El 23 de abril, pasada la medianoche, Correa y Monzón, que son pareja junto a Daniel Herrera Fernández (Monzón) quien cumple prisión en la cárcel de Piñero, y otros aún no identificados, efectuaron detonaciones de armas de fuego en inmediaciones de Rivadavia 1300. Además, forzaron tanto el candado como la puerta de ingreso, todo con la intención de ingresar al domicilio sito en calle Rivadavia 1310. Al día siguiente, a las dos de la madrugada, Correa junto a Daniel Herrera Fernández y Cristian Saavedra, dispararon en al menos 15 oportunidades contra Agustín Silvera (el mismo adolescente sobreviviente) mientras este se encontraba en la vía pública, con intención de darle muerte. También arrojaron piedras desde los techos de Luis Braille al 1800 contra la casa de otra mujer y lanzaron una bomba molotov contra otra vivienda, causando un incendio.
Además, durante allanamientos realizados el 13 de mayo de 2026 en una vivienda de calle Fumagalli, en Timbúes, se secuestraron 55 dosis de cocaína (18 gramos), 535.000 pesos argentinos, 120.000 pesos chilenos, dos teléfonos iPhone y numerosos certificados de joyería. Por ese material, Correa y Monzón fueron imputados por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. En otro allanamiento en calle Ayohuma 313, San Lorenzo, se halló un arma de fuego de fabricación casera en la habitación de Joaquín Silva, quien fue acusado por tenencia ilegal de arma.
Según la hipótesis fiscal, el asesinato investigado responde a una feroz lucha por el control de los puntos de venta de drogas en el Barrio Norte de San Lorenzo. Los acusados Joana María Monzón y Darío Rubén Correa serían miembros activos de una organización narco de tipo familiar, liderada en la sombra por Luciana Monzón, madre de Joana. La banda, dedicada al narcotráfico, tendría además otras ramas operativas a cargo de otros integrantes del clan, como Carlos Daniel Herrera Fernández (alias “Daniel” o “Monzón”) y Esteban Manuel Monzón, conocido como “Chaqueño”.