
Tras años de parálisis y desinversión, la emblemática empresa estatal puso en marcha sus líneas de producción estratégica. El plan incluye la fabricación de municiones de artillería, insumos para los tanques TAM y proyectos conjuntos con firmas internacionales en un contexto de alta demanda global.
En lo que representa un giro significativo para el sistema de defensa nacional, Fabricaciones Militares inició un ambicioso proceso de reactivación industrial. Luego de décadas de abandono, parálisis y plantas prácticamente inactivas, la histórica empresa estatal busca recuperar sus capacidades estratégicas y avanzar en el equipamiento de las Fuerzas Armadas argentinas.
Según un informe publicado por El Cronista, el plan diseñado por el Gobierno contempla la reapertura inmediata de líneas vinculadas a la producción de municiones, componentes para vehículos blindados y otros insumos militares esenciales que habían quedado fuera de funcionamiento.
Este proyecto genera fuertes expectativas para la región. La Fábrica Militar Fray Luis Beltrán atraviesa un profundo proceso de reestructuración estratégica bajo la actual gestión de Fabricaciones Militares. Tras descartarse el plan inicial de privatización directa, el Gobierno nacional transformó la firma en una Sociedad Anónima Unipersonal (SAU), y actualmente busca la autosustentabilidad financiera mediante la incorporación de capitales privados bajo convenios asociativos.
La nueva etapa operativa ya muestra sus primeros avances. La planta volvió a poner en funcionamiento su histórico horno de forja, una pieza clave utilizada para producir vainas y envueltas de munición de artillería de 105 y 155 milímetros, elementos fundamentales para los sistemas del Ejército Argentino.
Dentro del esquema de reactivación a mediano y largo plazo, los objetivos apuntan a retomar la producción de:
Munición de mortero de 81 y 120 mm.
Proyectiles de artillería y municiones específicas para los tanques TAM (Tanque Argentino Mediano).
Componentes, repuestos y piezas para diversos vehículos blindados.
Además, las plantas se integrarán activamente al programa de modernización del propio TAM, uno de los principales vehículos de combate que tiene el país. Los primeros resultados de este relanzamiento ya son tangibles: la planta local ya concretó la entrega de casi 6 millones de municiones al Ejército Argentino y avanza en cotizaciones para la Armada y la Fuerza Aérea.
El complejo de Fray Luis Beltrán, que tradicionalmente se especializa en chalecos balísticos, armas y municiones, proyecta dar un salto hacia la vanguardia con planes para ingresar al mercado de sistemas de drones no tripulados.
Sin embargo, el camino de la reconversión enfrenta serios desafíos estructurales. Las propias autoridades de la firma admiten un marcado rezago tecnológico en la planta, fruto de 35 años con escasas actualizaciones en su maquinaria de producción.
La reestructuración de la empresa no está exenta de polémicas y ha reavivado viejos conflictos gremiales en la región. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se declaró en estado de alerta y denuncia que el nuevo esquema esconde una “privatización encubierta”, acompañada por un recorte de personal.
Tanto los gremios como diversos especialistas del sector exigen resguardar bajo control estrictamente estatal las capacidades industriales de defensa, oponiéndose firmemente al modelo de Sociedad Anónima.
Fabricaciones Militares supo ser el corazón del aparato industrial argentino, abasteciendo tanto al mercado interno como al internacional, hasta que la explosión de la planta de Río Tercero en los años noventa y los posteriores procesos de desinversión congelaron su estructura.
Para revertir esa herencia, las autoridades de la firma anunciaron la convocatoria a proyectos conjuntos con compañías internacionales, una estrategia que busca potenciar la producción local e inyectar tecnología en las líneas fabriles históricas. En paralelo, se reactivó el trabajo coordinado con las áreas de investigación y desarrollo de las Fuerzas Armadas para detectar las necesidades actuales de abastecimiento.
El proyecto genera una fuerte expectativa comercial. El relanzamiento coincide con un escenario internacional marcado por conflictos bélicos que han disparado la demanda global de municiones y el fortalecimiento de los sistemas de defensa. En este contexto, la apuesta oficial es que la histórica fábrica argentina vuelva a ocupar un rol estratégico en la economía y recupere el brillo de su capacidad productiva.