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Javier Milei respaldó a Adorni en el Día de la Bandera y reivindicó a Belgrano como el “primer intelectual liberal económico”

Anabela TramontiniActualidadRegión20 junio 2026 a las 13:50

El presidente Javier Milei realizó este sábado una fugaz visita a Rosario para conmemorar el Día de la Bandera, pero su aparición se sintió menos como una celebración nacional y más como una clase magistral de economía liberal dictada desde los escalones del Monumento. El mandatario, que permaneció en la ciudad poco más de una hora, aprovechó la ocasión para entregar una revisión histórica que, con total conveniencia, moldeó la figura del general Manuel Belgrano a imagen y semejanza del arquetipo libertario del siglo XXI.

Milei arribó en helicóptero al predio de Prefectura minutos antes de las 10, acompañado de una comitiva reducida donde destacaba la presencia de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El funcionario se encuentra bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Esta fue una de las escasas apariciones públicas de ambos en los últimos meses, un síntoma de un Gobierno que parece resguardarse cada vez más del ojo público.

Mientras los dirigentes locales, como el intendente Pablo Javkin y el gobernador Maximiliano Pullaro, ofrecieron discursos más tradicionales, el Presidente se desmarcó del tono institucional para brindar un monólogo historicista. En sus palabras, Belgrano no fue solo un estratega militar o un prócer de la independencia, sino un combatiente anticipado contra “la casta” y un pionero del libre mercado.

Belgrano, el primer libertario

El jefe de Estado pasó por alto la narrativa patriótica y compleja que rodea la creación de la enseña nacional para centrarse de manera casi obsesiva en las ideas económicas del general. Según Milei, Belgrano fue “el gran promotor de la libertad política y económica” y su legado trasciende lo militar.

“Su obra fue imaginar una nación antes de que existiera”, afirmó el presidente, quien añadió que la bandera no fue solo una insignia, sino “la representación visible de la causa de la libertad”. En su relato, Milei rescató los escritos de Belgrano para presentarlo como un feroz crítico de los monopolios estatales y el mercantilismo colonial. “Su batalla cultural fue contra el privilegio y el mercantilismo”, declaró, trazando un paralelismo explícito con la lucha de su propia administración contra lo que él denomina “el régimen”.

 

El discurso de Milei fue un esfuerzo sistemático por despojar a la bandera de su contexto histórico original para investirla de un simbolismo puramente libertario. Describió la creación del paño celeste y blanco no solo como una necesidad militar frente a los realistas, sino como una “declaración profunda y espontánea de independencia” contra la intervención del Estado en la economía.

Exaltó la defensa belgraniana de la agricultura, el respeto al sistema de precios y la propiedad privada; ideas que, según el Presidente, son el cimiento indispensable para la prosperidad argentina. “Argentina nació de la audacia, de hombres y mujeres que imaginaron una patria libre”, concluyó, aunque en su diccionario, esa “libertad” quedó reducida casi exclusivamente a la desregulación económica y el libre comercio.

 

La ceremonia, que se extendió desde las 10 hasta las 11 de la mañana, se sintió más como un rally partidario en defensa de la ideología liberal que como un momento de reflexión nacional. Las palabras del mandatario fueron menos un tributo al creador de la bandera que una validación de su propia hoja de ruta política.

Mientras el helicóptero presidencial despegaba minutos antes de las 11, la pregunta que quedó flotando en el aire es si este acto fue un genuino homenaje al prócer o una calculada maniobra para cooptar a una de las figuras más veneradas de la historia argentina y convertirla en un ariete de su batalla cultural contemporánea.

 

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