
Un informe elaborado por la Fundación Mediterránea encendió una señal de alerta sobre el futuro del sistema previsional argentino. El estudio reveló que actualmente se necesitan 34 monotributistas para financiar una jubilación promedio, una cifra que refleja el impacto de los bajos aportes del régimen simplificado, el crecimiento de la informalidad laboral y el envejecimiento de la población.
El trabajo sostiene que el desafío del sistema ya no pasa únicamente por la cantidad de personas que llegan a la edad de retiro, sino también por quiénes realizan los aportes y cuánto dinero ingresa efectivamente al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
La diferencia radica en el monto de los aportes que realiza cada trabajador según el régimen al que pertenece. Mientras un empleado en relación de dependencia aporta un porcentaje considerable de su salario al sistema previsional, los monotributistas realizan contribuciones mucho menores.
Según el informe, un trabajador registrado aporta, en promedio, alrededor del 11,2% de sus ingresos, mientras que un autónomo contribuye con el 5,2% y un monotributista apenas con el 1,1%.
Esa diferencia explica por qué para cubrir una jubilación promedio alcanzan aproximadamente 3,5 trabajadores registrados, pero son necesarios 34 monotributistas.
Los datos también muestran una brecha importante en términos de aportes mensuales. En marzo de 2026, un asalariado registrado destinó en promedio $187.098 al sistema previsional, mientras que el aporte medio de un monotributista fue de apenas $19.215, casi diez veces menos.
Los especialistas remarcan que la situación se vuelve más compleja por la elevada informalidad laboral que existe en Argentina. Actualmente, cerca del 44% de los trabajadores desarrolla actividades sin realizar aportes previsionales, lo que reduce los recursos disponibles para sostener las jubilaciones.
Al mismo tiempo, el régimen de monotributo ganó protagonismo durante las últimas décadas. De acuerdo con el estudio, los monotributistas representan hoy más del 20% del total de aportantes al SIPA, cuando a fines de los años noventa esa participación apenas rondaba el 9%.
En números absolutos, la cantidad de monotributistas que realizan aportes pasó de poco más de 500.000 en 1998 a 2,2 millones en la actualidad.
Para la Fundación Mediterránea, este crecimiento permitió incorporar al sistema previsional a millones de trabajadores independientes que anteriormente permanecían fuera de la formalidad. Sin embargo, también modificó la estructura de financiamiento debido a que los aportes de este régimen son considerablemente menores.
El informe también advierte que Argentina atraviesa un proceso de envejecimiento demográfico que incrementará las exigencias sobre el sistema jubilatorio en los próximos años.
Las proyecciones del INDEC indican que la población de 65 años o más pasará de representar el 12% del total en 2022 al 17% en 2040. Al mismo tiempo, habrá cada vez menos personas en edad laboral por cada jubilado.
Actualmente, el SIPA cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar alrededor de 7,5 millones de beneficios previsionales. Aun así, los ingresos provenientes de aportes personales y contribuciones patronales no alcanzan para cubrir todo el gasto del sistema, que necesita asistencia del Tesoro Nacional para sostener su funcionamiento.
Los autores del informe consideran que cualquier reforma previsional deberá contemplar no solo la edad de retiro o las condiciones para acceder a una jubilación, sino también los cambios registrados en el mercado laboral, el crecimiento del monotributo y la persistencia de la informalidad.
Según concluyen, reconocer esta nueva realidad será fundamental para diseñar un sistema previsional con mayor equilibrio financiero y capacidad de sostenerse en el tiempo.