
Tras un acuerdo estratégico entre la Comuna y la institución, comenzaron los trabajos en el predio. Buscan ofrecer infraestructura de alta calidad para captar talentos locales, abrir una nueva unidad de negocios para el club y consolidar el turismo deportivo en la región.
El fenómeno del pádel, que no para de sumar adeptos en toda la región, está a punto de tener su nuevo templo en Timbúes. En las últimas horas, las máquinas comenzaron a trabajar en el predio del Club Sarmiento para dar vida a una cancha de última generación, una obra clave que promete cambiar la dinámica deportiva y social de la localidad.
El proyecto se puso en marcha formalmente luego de un convenio de colaboración mutua firmado entre el presidente comunal, Antonio Fiorenza, y el máximo directivo de la institución, Adrián Acosta, enmarcado dentro del programa local de fortalecimiento a los clubes de barrio.
Más allá del valor recreativo, el proyecto fue pensado desde la gestión local como una inversión estratégica. Así lo definió Fiorenza al anunciar el inicio de las tareas de suelo: “Esta obra es cumplir con la palabra empeñada. Además de ser un espacio seguro para el deporte y la salud de los chicos, esta cancha representará una fuente de ingresos sostenibles en el tiempo para el Club Sarmiento. El alquiler de los turnos le garantizará independencia económica y fondos fijos que la comisión directiva podrá reinvertir en el mantenimiento del resto de las instalaciones”.

En el plano estrictamente competitivo, el salto de calidad en la infraestructura es visto como el escenario ideal para identificar y moldear a los talentos locales. Con instalaciones que cumplan con los estándares actuales de juego, el club busca tentar a los jóvenes deportistas de Timbúes y la zona, ofreciéndoles un entorno óptimo para competir a nivel regional y provincial sin tener que trasladarse a otras ciudades.
Sin embargo, el impacto del proyecto trasciende las paredes del club. En la era de las pantallas, la dirigencia apuesta a que este nuevo espacio funcione como un polo de socialización y encuentro para los vecinos, fortaleciendo el tejido comunitario a través del deporte.
Por otra parte, la calidad proyectada para el complejo abre una puerta ambiciosa de cara al mediano plazo: posicionar a Timbúes en el circuito de torneos y campeonatos regionales. La llegada de este tipo de competencias no solo promete elevar el nivel de los jugadores locales, sino también activar la economía interna a través del turismo deportivo, atrayendo a delegaciones, familias y fanáticos de toda la zona de influencia del cordón industrial.