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TODOS LOS CHICOS POR SAN LORENZO

Adriana Núñez, a cargo de la Subsecretaría de Minoridad, Mujer y Discapacidad, dependiente de la Secretaría de Gobierno y Cultura de la Municipalidad, detalló algunos de los proyectos en los que se encuentra embarcada su área en un diálogo abierto y entusiasta. De las acciones encaradas en el presente año, se destacan las actividades de fortalecimiento profesional para mujeres y la inclusión de San Lorenzo en la red latinoamericana de la «Ciudad de los Niños», un proyecto impulsado por el pedagogo italiano Francesco Tonucci.

En este momento se encuentran funcionando dos cursos de capacitación, dentro del programa «Fortaleciendo a las mujeres de nuestra ciudad»: uno de ayudante de peluquería y otro de cuidadora de niños. Del primero participan catorce y para el segundo hay veinte inscriptas. Ambas formaciones son de cupo limitado «porque lo que queremos generar es que tengan una salida laboral real», expresó Núñez. Se hizo de esta manera, con cupos limitados, ya que «si generamos 50 ayudantes de peluquería, obviamente, no iban a poder conseguir trabajo», explicó la funcionaria local. Además, estos dos grupos seguirán recibiendo capacitación y certificación por sus saberes y se va a continuar monitoreando el mercado para establecer cuáles son las profesiones con mayor posibilidad de insertarse laboralmente.

Sobre el trabajo en el área de Minoridad, la charla se detuvo a explorar los detalles de lo que implica una Ciudad de los Niños.

¿Qué significa el acuerdo firmado por San Lorenzo en Santa Fe con la presencia de Francesco Tonucci?
Firmamos el convenio de adhesión a la red latinoamericana del proyecto «Ciudad de los Niños» junto al Intendente, cuyo apoyo es fundamental para el éxito del proyecto. Este proyecto tiene como base lo que dice Tonucci, que si una ciudad es apta para niños, es apta para todo el mundo. Entonces, el objetivo es apostar a que los niños puedan tomar decisiones en relación a la ciudad, en base a sus intereses.
Núñez transmite la emoción que le produce que San Lorenzo se incluya en este programa donde los niños tienen diversas maneras de intervenir, como por ejemplo a través del Consejo de Niños que se crea por distritos y, en San Lorenzo, se piensa llevar a cabo por cada barrio. «De cada barrio pueden surgir a lo mejor dos niños y así formar un Consejo que represente a toda la ciudad», reflexiona la Licenciada Núñez, mientras evalúa que «hay varias cuestiones en las que no tenemos experiencia y habrá que resolver para avanzar en el proyecto, como el hecho de involucrar a una ciudad grande de golpe». Entre las opciones que se presentan en este sentido, se evalúa la posibilidad de empezar con un barrio, encontrar aliados para el éxito del proyecto y trabajar allí, para después ir replicando la experiencia en otros sectores de la ciudad. Más allá de las dificultades, la funcionaria se muestra optimista: «éste es un proyecto que está dentro del marco estratégico de la provincia, atraviesa a toda la Secretaría y hay que empezar a implementarlo para ver cómo se desenvuelve».

¿Hay otras experiencias exitosas de implementación de este Convenio?

Sí, y algunas muy cercanas, como la de la ciudad de Rosario lleva adelante un proyecto que ya está en estudio científico porque tiene más de diez años de trabajo con la inclusión de los niños en cuestiones de la vida de la ciudad; ellos tienen un Consejo por distrito. Buenos Aires, por ejemplo, tenía hasta el año pasado ocho Consejos, ahora tiene quince en funcionamiento, y recién este año comienza a tener el apoyo del Gobierno; hasta ahora estaban funcionando como lugares de expresión, donde había algunas modificaciones a nivel barrial y manifestaban sus inquietudes, pero no podían canalizarse con obras concretas. Para eso es fundamental el compromiso de la cabeza, en nuestro caso de la Intendencia.
¿Qué cosas se han logrado a partir de la intervención de los chicos en Rosario o en Buenos Aires?
Por ejemplo, se ha realizado una apropiación o recuperación de los espacios públicos para que sean aptos para niños. No puede ser que una plaza tenga un cartel que diga «prohibido jugar a la pelota», son espacios verdes donde pueden jugar los chicos. Éste es uno de los temas que se ve mucho y se repite en los consejos de toda Latinoamérica y en otros países también; no olvidemos que Roma también tiene el suyo, que es de donde viene Tonucci.
Existen modificaciones que hacen al tránsito vehicular, donde los niños veían problemas que nosotros los adultos podíamos pasar de largo. Muchas de estas cosas se basan en el sentido común como reductores de velocidad y advertencias en los cruces peatonales. También hay pedidos fantaseosos o inaplicables, que requieren de una buena escucha de los funcionarios para poder tomarlos y canalizarlos apropiadamente.
La Subsecretaria mira al futuro y proyecta los alcances del programa.

La base de este proyecto es que si los niños pueden participar en la «construcción» o en todo lo relacionado a su ciudad, van a empezar a apropiarse de estos lugares y sentir suya la ciudad, que los adultos los escuchan. Otro resultado que producen estas experiencias en el mediano plazo es que los niños que forman parte de estos espacios en donde fueron escuchados, en donde pudieron actuar, en donde han visto proyectos concretos, luego se convierten en mejores ciudadanos. Esto empieza a observarse en Rosario por la continuidad de años que tiene: esos niños que pasaron por el Consejo y participaron ayer son mejores ciudadanos hoy. Además de la participación también existe una cuestión de respeto, de aprender a ver y escuchar la necesidad del otro, de poder compartir.
¿Cómo se ven los próximos pasos en la implementación del proyecto en San Lorenzo? ¿Cómo se va a iniciar el trabajar?
No va a ser fácil, porque esto significa mucho compromiso y no sé si todo el mundo va a acordar con este nivel de responsabilidad y si todos piensan que de los niños puede salir la solución de muchos problemas. Soy una total convencida de que es así, toda mi vida trabajé con niños, y me han dado las soluciones a muchas cosas.

Específicamente, vamos a tomar un barrio, tal como comentábamos a Tonucci en Santa Fe, tratando de sondear que sea uno que tenga muchas necesidades y utilizar ese trabajo como punta. Ya existe una preselección de quienes podrán coordinar estos talleres porque tienen que ser personas «con oreja verde», que escuchen realmente, que no interpreten, sino que oigan sin pasar sus palabras por el filtro de adulto o lo que conviene políticamente.

De esta escucha surgieron soluciones en Roma, como por ejemplo, al problema de los lugares de juegos privatizados. Eran lugares verdes, canchitas de fútbol, que debían abrirse como espacios para el juego; entonces se acordó que una vez a la semana por dos horas, esos lugares privatizados fueran gratuitos. A partir de ese momento, pueden ir todos los chicos una vez a la semana, durante dos horas. Y esta determinación no perjudica a nadie, todo lo contrario, beneficia. Éste es el objetivo.

Otra de las cosas que rescato es que la Constitución dice que todos tenemos que participar, y los niños son parte. Obviamente tienen que ejercer dos grandes derechos, el de ser escuchados y el de participar. Trabajando en este sentido estamos cumpliendo con la Constitución.
Parte de Prensa Nº 692
San Lorenzo, mayo de 2009.-

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Adriana Nuñez y Francesco Tonucci en la firma del Convenio en Santa Fe.

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