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Un estudio de la UNR detecta un fuerte aumento de abortos espontáneos e hipotiroidismo en pueblos santafesinos rodeados de fumigaciones

Anabela TramontiniRegiónActualidad31 julio 2026 a las 09:51

Un equipo de investigadores del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) publicó el primer estudio epidemiológico que se conoce en la provincia sobre la relación entre la exposición a plaguicidas agrícolas, las pérdidas de embarazo en el primer trimestre y el hipotiroidismo. El trabajo, titulado “Abortos espontáneos e hipotiroidismo en poblaciones rurales argentinas rodeadas de cultivos pulverizados con plaguicidas” y publicado en la Revista de Salud Pública de la UNR, viene a llenar un vacío histórico de información sobre la salud reproductiva de las comunidades rurales santafesinas.

La investigación estuvo a cargo de Damián Verzeñassi, Facundo Fernández, Daniela Madanes, María Agustina Etchegoyen, Guillermo E. Hough y Alejandro Vallini, y se apoyó en los Campamentos Sanitarios, la actividad de examen final que los estudiantes de Medicina de la UNR realizan desde 2010 en localidades rurales de la provincia.Se trata de Acebal, Arteaga, Chabás, Luis Palacios, San Genaro, Sastre, Timbúes, Villa Eloísa y San Jorge.

Entre 2014 y 2019, esos estudiantes, previamente capacitados durante tres meses, recorrieron casa por casa nueve localidades santafesinas rodeadas de campos fumigados: ocho de ellas con menos de 6.000 habitantes y la novena, San Jorge, con unos 19.000. La mayoría de los hogares relevados se encuentra a menos de 400 metros de las zonas de pulverización.

Sobre esa base, el equipo analizó las respuestas de 6.497 mujeres de entre 18 y 70 años, que declararon sus antecedentes de embarazos, pérdidas gestacionales y tratamientos por hipotiroidismo durante el período 2008-2018. En total se registraron 2.870 embarazos, de los cuales 2.501 (87%) terminaron en nacimiento y 369 (13%) en pérdida gestacional. De esas pérdidas, 285 ocurrieron durante el primer trimestre, la etapa de mayor vulnerabilidad frente a la exposición a tóxicos ambientales.

El dato que más preocupa a los autores es la evolución de esas pérdidas a lo largo de la década estudiada: en las mujeres de hasta 30 años, el porcentaje de pérdidas en el primer trimestre pasó de 4,1% en 2008 a 12,8% en 2018; en las de 31 años o más, de 11,1% a 19,8%. En ambos grupos etarios el incremento promedio fue de 2,4 veces. La tendencia contrasta con lo que ocurre en otros países: mientras que en Italia el porcentaje de pérdidas en el primer trimestre bajó de 10,7% a 8% entre 2010 y 2018, y en Dinamarca se mantuvo en valores similares, en las localidades santafesinas relevadas siguió una curva ascendente y sostenida.

“Más que sorprendernos los resultados, es la primera vez que se obtienen datos epidemiológicos tanto de pérdidas de embarazo en el primer trimestre como de hipotiroidismo a nivel provincial, porque verdaderamente no hay información sobre eso”, aseguró a Rosario3 Facundo Fernández, médico e investigador del equipo. El propio estudio señala que en Santa Fe existía un informe sobre salud reproductiva, pero data de 2013 y no abordaba en profundidad ni las pérdidas gestacionales tempranas ni el hipotiroidismo, lo que deja a este trabajo como la primera referencia epidemiológica específica sobre el tema en la provincia.

“En Santa Fe, había un informe bastante viejo, del año 2013, en relación a salud reproductiva, pero que ni siquiera abordaba este tema en profundidad. Cuando comparamos con resultados de otros países, vemos que en esta región aumenta el problema, mientras que en el resto del mundo la tendencia es el decrecimiento, lo opuesto. Las pérdidas de embarazo aumentan sobre todo en el primer trimestre, que es el de mayor vulnerabilidad ante la exposición a tóxicos ambientales como son los plaguicidas”, agregó Fernández.

El segundo hallazgo central del estudio tiene que ver con el hipotiroidismo. Para identificar los casos, los investigadores tomaron como indicador el consumo de medicación declarado por las encuestadas: 776 de las 6.497 mujeres, es decir el 11,9%, dijeron estar bajo tratamiento al momento del relevamiento. Esa prevalencia resulta notablemente más alta que la reportada en estudios internacionales sobre poblaciones expuestas a plaguicidas, como el 6% registrado en Andalucía, España, o el 6,6% de una cohorte seguida durante veinte años en Estados Unidos.

Además, la incidencia de la enfermedad aumentó 2,5 veces entre 2008 y 2018, con una curva temporal muy similar a la de las pérdidas gestacionales del primer trimestre. El análisis estadístico mostró, de hecho, una asociación significativa entre ambos fenómenos: ajustado por edad, el riesgo de sufrir un aborto espontáneo resultó 40% mayor entre las mujeres con hipotiroidismo que entre las que no lo padecían.

“En la población general de estos pueblos encontramos cifras mucho más altas que en el resto de los países en relación al hipotiroidismo, pero aún en poblaciones expuestas a plaguicidas también. Es una cifra sumamente preocupante”, señaló Fernández a Rosario3, al referirse a este segundo hallazgo del trabajo que coordina Damián Verzeñassi.
El médico remarcó, además, que se trata de un problema de salud que crece sin ser suficientemente dimensionado por los sistemas de información sanitaria. “Es una enfermedad que se ha extendido a lo largo de los últimos años y que vemos de manera cada vez más frecuente, pero de la que tampoco hay tanta información epidemiológica. No sabemos el problema que representa en términos de salud pública y esto viene a aportar un poco de claridad para lo que después vemos todos los días en los hospitales y en los sanatorios”, agregó el investigador .

En ese sentido, Fernández destacó el valor práctico que puede tener esta primera aproximación de datos para el sistema de salud: la información revelada “ayuda a pensar en qué áreas es necesario hacer foco para intentar prevenir problemas de salud y generar promoción”.

Los propios autores del estudio reconocen algunas limitaciones metodológicas: los datos son autodeclarados y no surgen de historias clínicas, no se realizaron mediciones directas de exposición a plaguicidas —como glifosato en orina— y no existen estadísticas oficiales argentinas de pérdidas gestacionales tempranas con las cuales contrastar los resultados, ya que el Ministerio de Salud de la Nación reporta apenas un 0,8% de pérdidas sobre el total de embarazos, una cifra que los investigadores atribuyen al subregistro característico del sistema de salud pública argentino. Aun con esas salvedades, el trabajo se erige como el primer relevamiento sanitario que describe con datos propios el perfil de salud reproductiva de esta región agroindustrial de Santa Fe, y sienta un antecedente inédito para futuras investigaciones y políticas de salud pública.

En sus conclusiones, el estudio sostiene que la expansión del modelo agroindustrial basado en el uso intensivo de plaguicidas, particularmente glifosato, impacta negativamente en la salud reproductiva de las comunidades rurales santafesinas. Como medida de mitigación, uno de los coautores, Guillermo Hough, propone establecer una distancia mínima de exclusión de 1.000 metros para la pulverización terrestre y prohibir la fumigación aérea, en línea con el principio precautorio ambiental.

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