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La Justicia reconoció el vínculo entre las secuelas de una docente y una vacuna AstraZeneca

Anabela TramontiniActualidadJudiciales8 septiembre 2026 a las 11:42

La Cámara Federal de Apelaciones de Rosario consideró acreditado el vínculo entre las graves consecuencias de salud que sufrió una docente y la tercera dosis de la vacuna AstraZeneca contra el COVID-19 que recibió en diciembre de 2021.

El caso corresponde a una profesora de Historia, casada y madre de una niña menor de edad, que después de aquella aplicación comenzó a atravesar un cuadro de salud que derivó en una extensa internación, varias intervenciones quirúrgicas y secuelas permanentes.

La mujer había recibido las dos primeras dosis de Sinopharm: la primera el 15 de marzo de 2021 y la segunda el 13 de mayo del mismo año. La tercera dosis fue aplicada el 9 de diciembre de 2021 con la vacuna AstraZeneca, de acuerdo con el esquema dispuesto en ese momento por el Ministerio de Salud.

Según relató en la demanda, ese mismo día comenzó a sufrir fuertes migrañas que nunca había tenido. Fue atendida en una guardia, donde recibió atención médica y fue dada de alta con reposo.

Pero los episodios continuaron. El 17 de diciembre volvió a presentar síntomas similares y tuvo que recurrir nuevamente a un servicio de emergencias. Al día siguiente fue trasladada al Sanatorio Parque, donde también fue evaluada.

La situación se agravó pocos días después. El 22 de diciembre, personal de ECCO volvió a asistirla y la trasladó en ambulancia al Hospital Privado de Rosario. Allí permaneció internada durante 20 días en coma farmacológico.

Durante ese período fue sometida a distintas intervenciones. Le realizaron una craneoplastia y una craneotomía y debieron intervenirla quirúrgicamente en varias oportunidades para cambiarle el catéter. También atravesó episodios de presión arterial alta y baja y necesitó una sonda nasogástrica.

De acuerdo con su testimonio, estuvo al borde de la muerte.

Después de la internación comenzó un proceso de neurorrehabilitación debido a que, según explicó, había sufrido la muerte de parte de su lóbulo frontal izquierdo. Las consecuencias afectaron además distintos aspectos de su vida cotidiana.

Entre las secuelas mencionó pérdida de memoria, alteraciones en el gusto, problemas de visión y del habla, mucho sueño y cansancio, dificultades para movilizarse y un hundimiento en el cráneo. También quedó con una cicatriz que atraviesa toda la cabeza.

La situación obligó a realizar modificaciones en su vivienda, entre ellas adaptar el baño, y a contratar personal para asistirla y cuidar a su hija menor.

La docente trabajaba por la mañana como profesora en una escuela y por la tarde se desempeñaba como preceptora. Según indicó en la presentación judicial, en el ámbito laboral se le determinó un 70 por ciento de incapacidad y posteriormente fue jubilada de acuerdo con el dictamen médico presentado.

Con el patrocinio de los abogados Estefanía Vega, Luis Escobar y Andrea Nievas, solicitó que una junta médica evaluara su situación y determinara las secuelas permanentes e incapacitantes que atribuía a la vacunación contra el COVID-19.

El Fondo de Reparación COVID-19

En su resolución, la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario recordó la creación del Fondo de Reparación COVID-19, destinado a indemnizar a aquellas personas que hayan sufrido un daño en su salud física como consecuencia directa de la aplicación de una vacuna destinada a generar inmunidad contra el coronavirus.

Para analizar el caso, también se tuvo en cuenta una pericia realizada por el Cuerpo Médico Forense del Centro de Asistencia Judicial Federal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

En relación con la vacuna AstraZeneca, los especialistas explicaron que utiliza una plataforma basada en un adenovirus como vector para administrar la secuencia que codifica la proteína de espícula.

El informe también hizo referencia a eventos adversos de distinta gravedad asociados a este tipo de vacunas y señaló entre los de mayor preponderancia a los eventos trombóticos y al síndrome de Guillain-Barré.

A partir de la evidencia científica considerada en el expediente, la Justicia dio por acreditada la existencia de un nexo causal entre las consecuencias sufridas por la docente y la aplicación de la tercera dosis de AstraZeneca.

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