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Entrevista a Belén Potassa, delantera santafesina del Seleccionado Argentino y del Córdoba CF

Me encanta que las nenas de hoy quieran ser como las jugadoras  que están en  la Selección, por eso nosotras tenemos que ser educadoras y mostrarles un camino de respeto, sacrificio y mucha humildad”

Por Nicolás Urbinati (Corresponsal en Madrid,  España) –    Una “Killer”  y  gran  jugadora,  tanto dentro como fuera de la cancha. Esa  impresión deja Belén Potassa luego de la rica entrevista brindada a este medio,  desde  su actual residencia en la ciudad andaluza de Córdoba y  contacto mediante zoom, en la cual   la delantera  santafesina de 31  años (que inició profesionalmente su carrera en Rosario Central)   habla  con contundentes y claros  conceptos  sobre su trayectoria y el  Fútbol Femenino Nacional  

Recientemente acabas de sumarte  a las filas del Córdoba CF.  ¿Con qué expectativas llegas a esta institución  y cómo describirías al Club?

Belén Potassa – Las expectativas pasan por ascender a Primera División, ese es el objetivo principal, y también por quedar entre los cuatros primeros equipos porque eso da el acceso a participar en la Copa de la Reina. Y con respecto al club,  está en un período de recambio, la mayoría  somos nuevos, tanto buena parte del plantel  como el técnico, pero creo que se está formando un buen equipo compuesto por chicas jóvenes pero con experiencia que tienen mucha hambre de gloria.

En la plantilla cordobesista habrá una buena representación argentina,  ¿qué valoración haces del entrenador Ariel Montenegro y qué características puedes dar de tus compañeras de equipo Sofía Schell y Karen Vénica? 

BP – La ventaja de tener un técnico argentino,  y que además fue jugador, es que posee ese juego que tanto nos caracteriza y que aquí no se ve. Creo que mayormente en España se juega un fútbol más lento, de pausa y tenencia de la pelota, mientras que nosotros estamos acostumbrados a presionar,  a ir para adelante, querer ganar, y  con ese estilo me siento mucho más cómoda.  Y tener la suerte de  contar  con Schell y Vénica  en el equipo  también me sienta bien  porque nos conocemos  de hace muchos años, sin decirnos nada ya sabemos las características de cada jugadora  y eso hace que a la hora de un partido,   automáticamente salgan movimientos o jugadas  que es otro punto a favor para nosotras.   

Esta será tu segunda temporada en la Liga Española. ¿Te costó la adaptación?, ¿en qué aspectos  y cuánto te llevó la  misma?

BP – Lo primero que  me costó fue  acostumbrarme al sintético, aquí se utiliza mucho esta superficie, ya que  venía de jugar en césped natural. Y después, obviamente,  de estar  uno tanto tiempo en Argentina con el horario cambiado, lleva un cierto período  adaptar el organismo. Pero en lo futbolístico, por suerte, el primer partido lo empecé con gol y eso anímicamente me ayudó. Se nota el cambio biológico y deportivo pero no creo que sea algo que juegue en contra, con descanso y buena alimentación uno se va habituando. 

¿Y qué balance haces  del  primer año en la Liga de la  Segunda División, donde con la Fundación Albacete convertiste 11 goles?

BP – Por ser la primera vez en España  y por la cantidad de goles que anoté, fue una buena temporada en lo personal. En lo grupal nos quedamos con esa espina que se dio por finalizado el torneo y no terminamos como se debía, ya que creo que teníamos chances de poder ascender pero, bueno, la pandemia fue la culpable de todo. Aun así el balance fue bueno, ojalá que este año lo vuelva a repetir o que sea un poco mejor que el anterior.  

De lo que llevás en el certamen español, ¿hay algo que te haya llamado la atención o sorprendido?

BP – Estando acostumbrada,  por así decirlo,   al desorden de lo que es Argentina (ríe),  claramente lo que me sorprende de aquí es la organización. Si bien no es cien por cien profesional, creo que hay muchas cosas también a  mejorar,  aquí se cuenta con cosas ya establecidas, una cancha, un gimnasio,  los sueldos, un calendario deportivo,  que  en Argentina  no sucede porque  las cosas básicas del fútbol no están asentadas y  eso genera incertidumbres.  Esa desorganización hace  que sea un poco  la diferencia que creo que muchas jugadoras han visto  y por eso se vienen para acá.

Entonces, ¿es difícil encontrar algún punto de comparación con la Liga Argentina? 

BP- La verdad que sí.  Yo estoy jugando en la Segunda División y es muy competitiva, todos los fines de semana hay un partido atractivo, y en Argentina no pasa eso.  Allí el campeonato es muy irregular, dos o tres equipos pueden hacer fuerza,  y cuando empieza la temporada ya se sabe quién va a ser campeón  porque que al no haber presupuesto en ciertos clubes, muchas jugadoras se van a los más importantes.  Mientras que en España  como muchos equipos tienen casi el mismo nivel económico, hay más opciones para elegir. 

¿Qué podés compartir de tus inicios en  Rosario Central?

BP-  Central fue el primer equipo en el cual  jugué de manera  profesional, en un club  grande y con camiseta propia de la institución. En esa época estaba cursando el secundario por lo que no podía quedarme en Rosario, así que viajaba los viernes a entrenar con mis compañeras, durante la semana lo hacía en Cañada Rosquín con los varones, y los fines de semana iba a jugar. De Central me llevo muchos  recuerdos lindos ya que fue uno de mis primeros equipos, el que me dio la posibilidad de llegar a la Selección y  de continuar mi carrera en Buenos Aires. 

¿Y cómo valoras tus pasos por San Lorenzo, Boca Jrs y UAI Urquiza, donde con estos dos últimos equipos conseguiste ganar títulos nacionales?

BP-  Los valoro mucho porque siempre hay que acordarnos de dónde venimos. En cada club aprendí muchísimo y si bien en dos de ellos gané varios torneos, en todos  fui creciendo como jugadora y como persona y eso es lo más importante.  Los títulos son una marca personal y son lindos pero  siempre  me quedo con que de cada técnico aprendí algo y que cada club me dejó una  enseñanza. La verdad que fue lindo pasar por cuatro clubes Grandes  de Argentina y haber tenido compañeras y equipos que me hicieron crecer mucho.  

Y cuál fue o es el “secreto” del éxito de la UAI Urquiza para lograr lo que consigue en estos años?

BP- (Ríe) Muchos se hacen esa pregunta porque si vamos al historial, UAI pasa de que le metan once goles a ganar cinco títulos. No sé si el éxito  pasa por tal clave. Creo que son muchos componentes partiendo de la base de las jugadoras y  de un técnico que está “loco” como Germán Portanova,  que hacía concientizar a las jugadoras que a base de sacrificio y amor propio  íbamos a lograr cosas y así se terminaron formando  grupos que eran una Familia. Si bien el club es muy humilde, eso hizo sentir también que tuviéramos los pies sobre la tierra y que no dejáramos de entrenar ni  de esforzarnos bajo ninguna circunstancia. Creo que eso hace que la jugadora se sienta un poco más importante y a la hora de salir a la cancha, demuestre que no la condiciona nada y que  sólo quiere ganar. 

“De Central me llevo muchos  recuerdos lindos ya que fue uno de mis primeros equipos, el que me dio la posibilidad de llegar a la Selección”

En tu andamiaje también jugaste en  Santiago Morning de Chile, ¿cómo  viviste esa etapa, en lo personal y deportivo, y cuál es el nivel del campeonato trasandino?

BP- En el tiempo que fui Chile estaba mejor que Argentina, porque televisaba los partidos,  las jugadoras tenían un sueldo considerable;  y creo que  hoy en día  sigue siendo así. En tanto que  el torneo era peleado con Colo Colo que, en su momento,  ganó la Copa Libertadores por las jugadoras que tenía y la infraestructura como club.  Fue una experiencia linda para seguir creciendo, como dije antes de cada club me llevo enseñanzas, y  ponerme a prueba sobre   si podía estar lejos de mi familia, cosa que comprobé que sí. Luego,  con transcurso  de los años y cuando consideré que mi etapa en el Fútbol de Argentina ya estaba agotada, tomé rumbo hacía España.

Hace 14 años que sos integrante de la  Selección, con la que   participaste en los Mundiales de China 2007 y  Francia 2019, en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y ganaste la Copa América de 2006, ¿qué balance haces de tu etapa en la misma?

BP- Fue creciendo claramente el balance que se hace ya que se han logrado cosas que antes quizás no las teníamos. De hecho en el último Mundial se vio la repercusión que hubo en todo el país;  de saber que ya se abrieron varios caminos y  que hoy en día no solamente nos miran nuestras familias  sino que hay gente que sabe qué día juega tal jugadora, en qué equipo está y eso es muy bueno.  Del 2006 que ganamos la Copa América y sólo estaban  nuestras familias en las tribunas, al Mundial que se televisó y todo un país nos apoyó, el crecimiento fue muchísimo. Obviamente que hay un antes y un después pero no hay que descartar lo que se hizo antes donde  muchas jugadoras hicieron  muchos sacrificios, hay cosas que hay que valorar y referentes que hoy quizás no están, que se han retirado, como Marisa Gerez y Roxana Gómez  merecen un respeto y valoración como las  jugadoras que  fueron.   Me encanta que las nenas de hoy quieran ser como las jugadoras  que están en  la Selección, por eso  nosotras tenemos que ser educadoras y mostrarles un camino de respeto, sacrificio y mucha humildad. Todo esto que se está viviendo es para bien y ojalá que continuemos  por este camino  de  seguir queriendo que mejore todo  ya que muchas selecciones hoy en día están potenciándose el doble, como Brasil y Chile que  vienen entrenando, y en  el caso de nosotras   estamos  como un poco estancadas. No hay que esperar a pocas semanas de algún evento para empezar a trabajar, las jugadoras debemos estar concientizadas en que en cualquier momento nos pueden llamar y tenemos que estar preparadas.  Considero que en la Selección tienen que estar las mejores, no me refiero a las características individuales sino a las que hagan crecer al equipo.

¿Y a tu situación actual en el seleccionado, cómo la definirías?

BP-  Sigo entrenando y esforzándome todos los días, primero porque debo  defender la camiseta de un club y después porque como jugadora tengo que estar lista, cómo mencioné antes. Si me vuelven a convocar, tengo que estar al cien por ciento y un poco más porque creo que  cuando estás en la Selección no  estarás jugando con rivales que te van a dar ventajas, sino que ya corres en desventaja por ser argentina y no tener una estructura como la gente.

“Del 2006 que ganamos la Copa América y sólo estaban  nuestras familias en las tribunas, al Mundial que se televisó y todo un país nos apoyó, el crecimiento fue muchísimo.”

Por último, ¿cuáles son las metas que te has marcado para este período?

BP-  Me gustaría poder ascender.  Creo que a lo largo de mi trayectoria conseguí muchas cosas, pero el subir de división  no lo tengo y considero que sería muy lindo para coronar la carrera privilegiada que tengo porque he pasado por muchos torneos, varios de ellos  importantes, y me gustaría lograr un  ascenso  como para poder colgarlo también en la vitrina. Y después el  disfrutar, saber que la carrera se está terminando y estos momentos son para disfrutar del fútbol y del vestuario ya que el tiempo pasa rápido y somos privilegiadas de poder vivir de esto  o de trabajar de lo que nos gusta.  

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