
El tribunal consideró que Damián Reifenstuel, Ariel Cabrera y Juan José Masson no querían matar a una persona en particular, pero aceptaron esa posibilidad al arrojarle baldosas mientras circulaba en moto. La Fiscalía había pedido 30 años de prisión y la querella, 33.
Terminó el juicio oral por el crimen de Ivana Garcilazo, la hincha de Rosario Central asesinada el 30 de septiembre de 2023, cuando volvía a su casa en moto tras el clásico rosarino. Este lunes 26 de octubre, los jueces Jorge Rodríguez, Natalia Benvenuto y Nicolás Vico Gimena leyeron el veredicto a las 13, en la sala 7 del Centro de Justicia Penal de Rosario. Afuera del edificio, familiares y amigos de la joven siguieron la audiencia.
Las condenas
Los tres acusados fueron declarados coautores de homicidio agravado por haber sido cometido en ocasión de un espectáculo deportivo:

A los tres se les impuso la prohibición perpetua de asistir a espectáculos de fútbol. Reifenstuel y Cabrera, además, quedaron inhabilitados durante 15 años para desempeñarse como deportistas, técnicos, dirigentes, colaboradores o miembros de comisiones en entidades deportivas.
La Fiscalía había pedido 30 años de prisión efectiva para cada uno, más la prohibición perpetua de ingresar a los estadios de Rosario Central y Newell’s Old Boys. La querella, encabezada por el abogado Marcos Cella, aceptó la calificación legal, pero pidió 33 años al considerar que había agravantes específicos.
Cómo fue el ataque
Según el tribunal, los acusados fueron hasta la esquina de Ovidio Lagos y Montevideo buscando interceptar a hinchas rivales después de la derrota de su equipo. Central había ganado el clásico 1 a 0 en el Gigante de Arroyito.
Al ver pasar en moto a Ivana y a su pareja, con ropa de Rosario Central, les arrojaron trozos de una vereda rota. Las baldosas pesaban aproximadamente un kilo y medio. Ivana recibió un golpe en la cabeza, sufrió un traumatismo grave y murió.
Para la Fiscalía, el hecho ocurrió después de que Reifenstuel se juntara con Cabrera y Masson en la zona de Catamarca e Iriondo para ver el partido. Luego de que cayó la víctima, Reifenstuel y Masson escaparon por calle Montevideo hacia el oeste. Cabrera se acercó con intención de agredir al novio de Ivana, que se había detenido para auxiliarla. Ese joven se defendió con una cadena (linga), que tras un forcejeo quedó en manos de Cabrera, quien huyó y la arrojó sobre un árbol, antes de llegar a calle Callao.
Qué significa “dolo eventual”
La jueza Benvenuto, encargada de leer los fundamentos, explicó que se trató de un homicidio con dolo eventual. “Dicho en palabras simples, no se probó que quisieran matar a una persona determinada como fin, pero sí que, sabiendo que podían matar, siguieron adelante y aceptaron esa posibilidad”, dijo.
Según la magistrada, arrojar proyectiles pesados contra zonas vitales de personas que van en moto es usar un medio “inusitadamente peligroso” y con capacidad real de causar la muerte.
También señaló que todos los agresores fueron identificados con certeza y que cada uno arrojó proyectiles al paso de la víctima y su pareja. Para atribuirles el resultado a los tres no hace falta determinar qué piedra golpeó a Ivana, algo que además no pudo establecerse con certeza.
Por qué las penas fueron menores a las pedidas
Benvenuto aclaró que la pena no se fija por la conmoción social ni por lo que pidan las partes, sino por la culpabilidad individual. Reconoció que el caso tuvo “enorme repercusión pública”, con casi tres años de exposición mediática y un reclamo de justicia legítimo, pero sostuvo que la respuesta penal debe medirse por el hecho concreto.
Explicó que el dolo eventual implica una menor intención de llegar al resultado fatal que el dolo directo, y que no hubo premeditación. Sobre la hipótesis de la querella de una planificación con reparto de tareas, afirmó que no tuvo sustento probatorio.
Las diferencias entre las penas
Reifenstuel y Cabrera recibieron 20 años y Masson, 18. Para los dos primeros, el tribunal consideró como agravante que se desempeñaban como docentes y formadores deportivos, lo que les exige “mayor capacidad para comprender la criminalidad de sus actos”. La jueza dijo que los condenados no eran “personas inmaduras”, sino “tres hombres adultos, un profesor de química, un profesor de educación física y un comerciante, con plena capacidad de autodeterminación”.
También se valoró su conducta posterior:
Un juicio con testimonios duros
El debate duró semanas y estuvo marcado, según se informó, por testimonios muy dolorosos, un pacto de silencio y el reclamo de justicia de los familiares de la víctima.
Durante la primera semana declararon allegados que compartieron un asado con los acusados en las horas previas. Contaron que habían consumido alcohol y drogas, y que estaban muy enojados y con intención de buscar pelea. Uno de los testigos relató que les advirtió que “se pueden comer 30 años en cana”. Para la Fiscalía, los tres son “igualmente responsables”, y destacó la disparidad de fuerzas: tres varones contra una mujer indefensa.
La jueza enmarcó el hecho en el clima de la ciudad: “La muerte de Ivana Garcilazo no ocurrió en un vacío social. Ocurrió en una ciudad atravesada por la pasión, la rivalidad y la expectativa que despierta el clásico”.