
El organismo oficial de Estados Unidos elevó al 95% la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre. Los científicos prevén anomalías térmicas inéditas en el Pacífico Ecuatorial que podrían superar los récords históricos de 1950 y 1982/83, encendiendo las alarmas en la región por precipitaciones extraordinarias hacia el verano.
El sistema climático global se encamina hacia un escenario sin precedentes en los registros modernos. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) emitió un categórico diagnóstico al confirmar que el actual Fenómeno del Niño presenta signos de fortalecimiento que podrían convertirlo en el más intenso desde que se tienen mediciones científicas.
“Estamos viendo que el Fenómeno del Niño romperá récords históricos… Tenemos que ver cómo evoluciona, pero sabemos que va a ser más fuerte de lo que la mayor parte de nosotros hemos vivido”, advirtió Cristina Recalde, meteoróloga del Centro de Predicción Climática de la NOAA, en diálogo exclusivo con AIRE. Según detalló la especialista, las anomalías en la temperatura del Pacífico Ecuatorial podrían superar los 2,5 °C, ubicando a este evento por encima de los devastadores episodios de 1950 y de los períodos 1982/1983.
Las proyecciones del organismo norteamericano se han endurecido drásticamente. Para el trimestre de octubre, noviembre y diciembre, la NOAA eliminó cualquier posibilidad de escenarios moderados o débiles, asignando un 95% de probabilidad a la categoría “muy fuerte” y un 5% a “fuerte”. Asimismo, existe un 69% de probabilidades de que se consolide como un evento histórico de categoría superior.
En la provincia de Santa Fe y la región del Litoral, los informes elaborados en sintonía con el Centro Meteorológico y Climatológico (CMMC-SAT) señalan que, si bien la primavera funcionará como un período de transición con lluvias irregulares, el verdadero impacto se sentirá durante los meses de verano. Diciembre, enero y febrero se perfilan como la ventana crítica en la que se registrarían severos excesos de precipitaciones y crecidas de los ríos.
El impacto de este evento no se restringirá únicamente al próximo verano. De acuerdo con los modelos dinámicos, El Niño podría mantenerse activo hasta el invierno de 2027, extendiendo las anomalías climáticas durante múltiples campañas.
Ante un escenario de esta escala, desde la comunidad científica instan a las autoridades y a la ciudadanía a encarar medidas preventivas sin caer en el pánico. La priorización de planes de evacuación en zonas ribereñas vulnerables, la adecuación de reservorios y el mantenimiento de la infraestructura de defensa resultan tareas urgentes para mitigar los posibles efectos de un fenómeno que promete marcar un hito en la historia meteorológica del planeta.