
La estafa familiar que sufrió Rosa, vecina de Lomas de Zamora, la dejó marcada para siempre. Con 65 años, dueña de un kiosco y madre de cinco hijos, nunca imaginó que una de sus hijas la traicionaría de la peor manera. En su nombre, se gestionaron 19 créditos por más de 9 millones de pesos, que la endeudaron sin que ella lo supiera. La justicia intervino y frenó un drama que expuso la falta de controles bancarios.
Rosa intentó sacar una tarjeta de crédito y se encontró con la sorpresa. En el banco le informaron que ya tenía una cuenta abierta en línea desde junio de 2024. La documentación usada era la suya: DNI, datos biométricos y hasta validaciones faciales. Sin embargo, el número de celular y el mail correspondían a su hija.
El engaño quedó al descubierto cuando la propia hija reconoció haber pedido los préstamos. Con esa cuenta, había solicitado 19 créditos personales entre octubre y diciembre de 2024. El dinero nunca pasó por las manos de Rosa: fue transferido de inmediato a otra entidad bancaria a nombre de la joven.
La víctima presentó una denuncia en la UFI N° 19 de Lomas de Zamora por suplantación de identidad y fraude. Además, inició una mediación en Defensa del Consumidor, aunque el banco no reconoció su responsabilidad. La situación generó un enorme desgaste emocional: Rosa terminó alejando a su hija de la casa y todavía no logra recomponerse.
El Juzgado Comercial N° 14 resolvió suspender los cobros de los créditos y eliminar la calificación negativa de Rosa. El abogado que la representa confirmó que también se inició una demanda civil contra el banco por daños y perjuicios. El reclamo busca que se anulen los préstamos y se indemnice a la damnificada con un resarcimiento económico.
El caso expone un problema grave: la falta de controles de seguridad en las operaciones bancarias digitales, donde un clic puede abrir cuentas y habilitar préstamos millonarios sin corroboración real de identidad.