
El sector cárnico argentino consolidó uno de los mejores inicios de año de las últimas décadas. Impulsadas por valores internacionales en niveles máximos y una sólida demanda de los principales compradores globales, las exportaciones de carne vacuna experimentaron un crecimiento del 53,95% en valor durante el primer trimestre de 2026, alcanzando una facturación de 1.028 millones de dólares.
Las estadísticas oficiales, evaluadas en base a los registros de SENASA e INDEC, reflejan que la expansión no solo se dio en divisas sino también en volumen. Entre enero y marzo de este año, los despachos al extranjero aumentaron un 17,08% interanual, lo que representa un total de 199.658 toneladas equivalentes de res con hueso puestas en el mercado internacional.
La gran columna vertebral de este salto exportador radica en la notable mejora de los precios de los commodities pecuarios. El valor promedio de la tonelada avanzó un 31,48% para posicionarse en los 5.149 dólares.
A este escenario de valores altos se sumó el excelente desempeño de los envíos hacia Estados Unidos. Tras los convenios bilaterales sellados a comienzos de año, los embarques hacia la potencia norteamericana superaron la barra de las 20.000 toneladas en el trimestre. De este modo, la lista de destinos quedó liderada por China de forma indiscutida, seguida por EE. UU., Israel, la Unión Europea y Chile.
La velocidad del crecimiento en marzo, mes que exhibió un despegue mensual del 28,2%, estuvo fuertemente apuntalada por el gigante asiático. En el marco de la reciente feria SIAL Shanghái, las autoridades del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) recibieron una confirmación central: Pekín mantendrá congelados sus cupos de importación por los próximos tres años, frenando una posible expansión de Brasil y Australia.
Este esquema beneficia directamente a la Argentina, que cuenta con un cupo de 700.000 toneladas y solo ha utilizado el 35%. En contrapartida, Brasil ya consumió casi la mitad de su cuota anual.
En el ámbito privado local estiman que, si los frigoríficos brasileños agotan rápido sus permisos, se generará un fuerte desabastecimiento en Asia antes del Año Nuevo Lunar. Esto empujaría aún más los valores internacionales hacia arriba, los cuales hoy ya cotizan a un promedio de 6.300 dólares la tonelada para cortes de vaca y hasta 7.500 dólares para piezas específicas como el garrón. El campo y la industria miran el segundo semestre con optimismo cauto pero altas expectativas de rentabilidad.