
La Fiscalía sostiene que dinero proveniente del tráfico de cocaína se utilizó para comprar un corralón en Melincué y adquirir vehículos. El abogado también fue acusado de participar en la venta de drogas en la zona.
La investigación por los vuelos clandestinos que trasladaban cocaína desde Bolivia avanzó sobre el destino del dinero. Este lunes, la Justicia federal imputó por lavado de activos a los hermanos Santiago y Juan Cruz Borras, oriundos de Roldán; a su tío Guillermo Borras; y al abogado de Melincué Maximiliano Camerlo Grillo. Los dos hermanos ya estaban detenidos por el cargamento de 321 kilos secuestrado en mayo en Villa Eloísa.
Según la acusación presentada en la audiencia, desde al menos septiembre de 2025 los investigados habrían realizado operaciones para incorporar a la economía formal fondos obtenidos del narcotráfico. Entre los movimientos señalados por los fiscales figuran la compra del fondo de comercio de un corralón de materiales en Melincué, la adquisición de vehículos y el alquiler del inmueble donde funcionaba el negocio. La Fiscalía sostiene que no pudieron justificar ingresos suficientes para esas operaciones.
La pesquisa también alcanzó a Camerlo Grillo por una segunda acusación. Los fiscales le atribuyen participación en la comercialización de drogas junto con Manuel Martín Pellegrini Real, imputado en agosto en otra investigación. De acuerdo con esa hipótesis, el abogado intervenía en causas de personas vinculadas al circuito local de venta y, además, colaboraba con esa actividad. Los investigadores afirman que el análisis de celulares secuestrados en allanamientos del 25 de agosto permitió reconstruir su intervención en operaciones patrimoniales bajo sospecha.
En la audiencia también se mencionó a Christian Borras, padre de Santiago y Juan Cruz, como presunto prestanombre de sus hijos. No fue imputado en esa instancia, según la cobertura de la audiencia. El juez federal Aurelio Cuello Murúa dispuso la prisión preventiva de los dos hermanos y del abogado hasta el 12 de mayo de 2027.
La causa principal comenzó con el aterrizaje de una avioneta procedente de Bolivia en un campo de Villa Eloísa, el 12 de mayo. En la aeronave, una Cessna 210 con matrículas adulteradas, Gendarmería encontró 321 kilos de cocaína. La acusación sostiene que los hermanos Borras y un colaborador aguardaban el cargamento en vehículos cerca del lugar. Durante la fuga, Santiago Borras también fue acusado de haber embestido con una camioneta a un gendarme.
Los fiscales vinculan a los hermanos con otro vuelo ocurrido el 11 de noviembre de 2025 en la zona rural de Arequito. Allí apareció una avioneta abandonada con 62 kilos de cocaína, que serían parte de un cargamento mayor. Un celular hallado dentro de esa aeronave aportó mensajes, imágenes y coordenadas que permitieron avanzar en la identificación de los presuntos organizadores y reconstruir preparativos de los vuelos.