
La disputa por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario sumó un nuevo capítulo judicial. El juez federal Martín Cormick aceptó la apelación presentada por el Gobierno nacional contra el fallo que respaldó la aplicación de la normativa, pero mantuvo vigente la medida cautelar que obliga al Ejecutivo a cumplir con sus disposiciones.
Con esta decisión, el expediente pasará a la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, que deberá resolver si confirma o revoca la resolución de primera instancia. Mientras tanto, la apelación no deja sin efecto la cautelar vigente.
Cormick, titular del Juzgado Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal N.º 11, concedió el recurso presentado por el Gobierno, aunque dispuso que continúe el trámite para garantizar el cumplimiento de la medida cautelar.
La resolución judicial contempla obligaciones relacionadas con las partidas destinadas al funcionamiento de las universidades nacionales, la recomposición de los salarios de docentes y no docentes y la actualización de las becas estudiantiles.
De esta manera, la aceptación del recurso no significa que el Gobierno haya conseguido dejar sin efecto el fallo. La Cámara deberá analizar los argumentos presentados por el Ejecutivo y determinar si corresponde modificar la decisión judicial.
Hasta que se resuelva esa revisión, la cautelar continúa vigente, de acuerdo con lo dispuesto por el magistrado.
El Ministerio de Capital Humano cuestionó la decisión judicial al considerar que puede generar consecuencias presupuestarias de gran magnitud y comprometer el equilibrio de las cuentas públicas.
Entre sus argumentos, el Ejecutivo sostuvo que la normativa no establece una fuente de financiamiento específica y suficiente para afrontar las obligaciones previstas.
También objetó la posibilidad de cubrir los gastos mediante reasignaciones presupuestarias. Según la presentación oficial, ese mecanismo podría comprometer una parte significativa de los créditos disponibles para los gastos primarios del Estado.
Para fundamentar su postura, el Gobierno planteó que la ley debe interpretarse en conjunto con las normas que regulan la administración financiera y la ejecución del presupuesto nacional.
El planteo busca que la Justicia revise el alcance de las obligaciones que surgen de la normativa y sus consecuencias sobre las cuentas públicas.
La próxima instancia será la intervención de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal. Ese tribunal deberá evaluar los argumentos del Gobierno y decidir si confirma o revoca la resolución de primera instancia.
Mientras tanto, la cautelar permanece vigente. Por eso, la apelación no implica por sí misma una suspensión de las obligaciones establecidas en la medida judicial.
La resolución que adopte la Cámara será clave para determinar cómo continúa el proceso y cuál será el alcance definitivo de la decisión cuestionada por el Ejecutivo.
El conflicto se enmarca en la discusión por los recursos que necesitan las universidades públicas para sostener su funcionamiento, afrontar la recomposición salarial de sus trabajadores y actualizar las becas destinadas a estudiantes.