Vie 18 Sep 2026
☁️ 25° / 13°C

Nueva etapa en el Juzgado de Familia de San Lorenzo: los abogados deberán adaptarse a una forma distinta de litigar

Anabela TramontiniJudicialesActualidad18 septiembre 2026 a las 17:50

La llegada del juez Hernán Julián, tras la jubilación de Marcelo Scola, modificó una dinámica de trabajo a la que los profesionales locales estuvieron acostumbrados durante años. Ariana Rearte, delegada del Colegio de Abogados de San Lorenzo, explicó que el nuevo magistrado muestra un mayor apego al procedimiento y anticipó que los abogados deberán preparar las demandas de manera más “artesanal”, con pruebas y fundamentos precisos.

La llegada de Hernán Julián al Juzgado de Familia de San Lorenzo abrió una nueva etapa para un fuero atravesado por una importante cantidad de expedientes y, al mismo tiempo, obligó a los abogados que ejercen derecho de familia a adaptarse a una modalidad de trabajo diferente a la que mantuvieron durante años con el exjuez Marcelo Sscola.

El cambio comenzó a sentirse rápidamente entre los profesionales. Las inquietudes quedaron de manifiesto durante un conversatorio organizado por el Colegio de Abogados de la delegación San Lorenzo, del que participaron Julián y el juez de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario. Allí se abordaron los nuevos criterios de funcionamiento del juzgado y las diferencias respecto de la dinámica que caracterizó la gestión anterior. Desde que asumió Julián, ya se tramitan 240 expedientes y se dictaron 140 sentencias de fondo que son expedientes de niñez.

Ariana Rearte, delegada de la sede San Lorenzo del Colegio de Abogados de Rosario, explicó que no se trata necesariamente de determinar qué modalidad es mejor, sino de comprender que los profesionales se encuentran frente a una manera diferente de aplicar el procedimiento.

“Es cierto que son criterios de aplicación totalmente distintos, ni mejores ni peores, distintos. Este es un juez que se acoge mucho a lo que es la ley y el proceso. A lo mejor Scola tenía otra forma y era más pragmático, pero acá hay un total apego al Código de Procedimiento”, señaló Rearte al programa de streaming Estado de Inocencia.

Demandas con más pruebas y fundamentos

Uno de los principales cambios para los abogados estará en la preparación de cada caso. Según explicó Rearte, ya no alcanzará con reproducir formas de trabajo utilizadas durante años, sino que cada pretensión deberá estar acompañada por los elementos que permitan demostrar concretamente lo que se reclama.

El ejemplo más claro aparece en los procesos por alimentos. “Si vos querés determinar un monto, lo vas a tener que probar y demostrar cómo arribás a la cifra solicitada”, explicó.

Para Rearte, esta nueva dinámica obligará a modificar incluso la primera entrevista que el profesional mantiene con su cliente. “Las entrevistas yo ya las planteo distintas. Necesito pruebas de esto, de esto y de esto”, sostuvo.

La situación también aparece frente a uno de los planteos habituales en los conflictos familiares: el tiempo que cada progenitor dedica al cuidado de sus hijos.

“Me lo plantean un montón de mamás: ‘Yo estoy 24/7. ¿Por qué tenemos que poner 50/50 en las dos partes cuando yo estoy más tiempo?’. Entonces vamos a empezar a buscar el centro, a hacerlo saber y a tratar de revertir la idea que hoy tiene. Si vos estás 24/7, te ocupás de esto, de esto y de esto, vamos a ver de qué forma podemos convencerlo”, explicó.

Para la abogada, esto supone abandonar planteos generales y trabajar sobre las particularidades de cada familia. “Este es un trabajo muy personalizado y muy artesanal de cada colega. Es otro tipo de entrevista, otra forma de encarar las demandas y de utilizar los recursos que tenemos en el Código”, afirmó.

Una ruptura con años de una misma dinámica

El impacto entre los profesionales también se explica por el tiempo durante el cual el Juzgado estuvo bajo la conducción de Scola. Su jubilación cerró una etapa prolongada en la que los abogados locales habían desarrollado una forma de trabajo adaptada a sus criterios pragmáticos, algunos con impacto mediático, incluso. Pero lo que señalaron los abogados es que Scola resolvía de acuerdo a sus formas y los abogados se apegaban a sus decisiones sin formular una apelación a una instancia superior.

Con Julián, esa dinámica cambió. Uno de los aspectos planteados es el vínculo del magistrado con los profesionales y las partes. Rearte explicó que el nuevo juez dejó en claro que, si recibe a uno de los abogados de un expediente, deberá garantizar también que la contraparte pueda ser escuchada.

“Él planteaba que si atiende a uno de los colegas, tiene que atender al otro por una cuestión ética, y si me llama para hablar, tiene que llamar a la otra parte para escuchar a ambos. Eso causó un choque porque nos encontramos con una realidad distinta a la que estábamos acostumbrados”, explicó.

La preocupación y las dudas de los profesionales tuvieron espacio en el conversatorio del que participaron Julián y Molina. El encuentro permitió poner sobre la mesa cuestiones vinculadas al procedimiento, los recursos y las nuevas exigencias que comenzarán a formar parte de la práctica cotidiana de los abogados que litigan en Familia.

“Algunos van a tener que estudiar”

Rearte consideró que el nuevo escenario también elevará las exigencias profesionales y fue crítica respecto de la preparación con la que, en algunos casos, se presentan escritos ante los tribunales.

Según relató, se encontró incluso con demandas fundamentadas en normas que ya no estaban vigentes. “Me han pasado casos donde me presentaron demandas con varios artículos del código viejo. Erran en los artículos, erran en la pretensión, erran en el objeto. El objeto es una cosa y todo el desarrollo es otro. Entonces hay que sentarse a estudiar”, sostuvo.

Para Rearte, el cambio que atraviesa el Juzgado de Familia puede terminar obligando a los profesionales a revisar prácticas que se habían naturalizado con el paso de los años.

“Uno no puede presentar por presentar”, resumió.

La nueva etapa, entonces, no implica solamente un cambio de nombre al frente del Juzgado de Familia. Para los abogados de San Lorenzo supone revisar estrategias, reunir más pruebas, fundamentar con precisión cada pretensión y acostumbrarse a un magistrado con una interpretación más ajustada al procedimiento.

“Son días distintos, pero nos vamos acostumbrando. Es un desafío y no está mal. También vamos a empezar a trazar estrategias, tratar de conocerlo, buscar elementos y convencer”, sintetizó Rearte.

Cargando próximo post
Buscar
Loading

Signing-in 3 seconds...

Signing-up 3 seconds...