
Tras una nueva audiencia sin avances, los gremios rechazaron la oferta empresarial y ratificaron un piso salarial de $2.802.754. Desde el sector industrial advierten que el conflicto podría estar tomando un tono político y alertan por el impacto de eventuales medidas de fuerza en la actividad portuaria.
La negociación paritaria del sector aceitero volvió a quedar sin acuerdo y profundizó la tensión entre las cámaras industriales y las representaciones gremiales. En el marco de una nueva reunión celebrada bajo el régimen de conciliación obligatoria en la sede de la Bolsa de Comercio de Rosario, los sindicatos rechazaron la propuesta económica presentada por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina.
Del encuentro participaron representantes del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros del Departamento San Lorenzo y de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso. Según informaron las entidades gremiales, la oferta empresarial contempló un incremento fijo de 15 mil pesos para los haberes correspondientes al mes de mayo, propuesta que fue considerada insuficiente por los sindicatos.
El reclamo gremial se sostiene sobre una metodología propia de cálculo del Salario Mínimo Vital y Móvil, con la que las organizaciones sindicales afirman contemplar necesidades vinculadas a alimentación, vivienda, educación, vestuario, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión. En base a esa estimación, los gremios plantean que la remuneración básica de la actividad para mayo de 2026 debería ubicarse en $2.802.754.
Desde el sector industrial, en cambio, observan con preocupación la distancia entre el reclamo sindical y los parámetros salariales e inflacionarios que atraviesan otras actividades. En ese sentido, fuentes empresarias advierten que la discusión parece haber tomado un tono político que dificulta el acercamiento de posiciones y aleja la posibilidad de un entendimiento razonable.
Uno de los puntos que genera mayor tensión es la advertencia gremial sobre eventuales medidas de fuerza una vez vencidos los plazos de la conciliación obligatoria. Para las empresas, una paralización de actividades en las terminales portuarias del cordón agroindustrial podría afectar la operatoria de uno de los sectores estratégicos para el ingreso de divisas al país.
La disputa continuará ahora en los ámbitos de mediación previstos por el Estado nacional. Mientras los sindicatos insisten con la recomposición salarial pretendida, las cámaras buscan evitar que el conflicto escale y derive en medidas que comprometan la actividad operativa de las plantas y puertos de la región.