
El empresario cordobés Roberto Urquía, dueño de Aceitera General Deheza (AGD), una de las principales compañías agroindustriales del país con presencia en el cordón industrial del Gran Rosario, cuestionó el impacto que la situación económica tiene sobre las empresas y los consumidores y advirtió que la recuperación de las variables macroeconómicas todavía no alcanza a buena parte de la economía real.
Urquía, exsenador nacional entre 2003 y 2009, reconoció algunos de los principales resultados económicos de la gestión de Javier Milei. “La macro está bien, hay equilibrio fiscal, la inflación viene bajando”, sostuvo. Sin embargo, marcó una diferencia entre esos indicadores y lo que ocurre en la actividad cotidiana de las empresas y los hogares.
“La macro está bien, pero no llega a algunos sectores de la micro”, afirmó el empresario, quien puso el foco especialmente en el nivel de consumo y en las dificultades que enfrentan las compañías para afrontar sus obligaciones.
“Hoy les cuesta mucho a las empresas pagar los sueldos y a la gente no le alcanza, no para llegar a fin de mes, no le alcanza para llegar al 15 de cada mes”, sostuvo.
Una advertencia que alcanza al cordón industrial
Las declaraciones de Urquía tienen particular relevancia para el cordón industrial del Gran Rosario, donde AGD cuenta con una planta en Timbúes y desarrolla parte de su actividad vinculada a la cadena agroindustrial y exportadora.
Desde esta región se concentra una parte central del complejo oleaginoso argentino, con plantas industriales, terminales portuarias, empresas de servicios y una extensa red de proveedores que dependen del movimiento de la producción agroindustrial.
En ese contexto, el empresario planteó que el problema no pasa solamente por la competencia entre productos importados y nacionales, sino por la caída general de la demanda.
“No es un problema de tener un producto de China o nacional, ya no vende directamente, sea chino, sea nacional”, sostuvo.
Urquía también advirtió sobre el ingreso de productos importados que, según su análisis, cuentan con ventajas derivadas de subsidios o condiciones de producción más favorables en sus países de origen.
“Tengamos cuidado con eso porque nos están enviando mano de obra de un país extranjero y quitándole trabajo a nuestra gente”, afirmó.
La advertencia se produce en un momento en que el debate sobre la apertura comercial y el ingreso de productos importados volvió a ocupar un lugar central entre industriales y empresarios. Para sectores productivos del interior, el desafío no se limita a la capacidad de competir en precios, sino también a sostener niveles de actividad y empleo frente a un mercado interno debilitado.
El dueño de AGD también cuestionó la dificultad que, según dijo, tienen los empresarios del interior para acceder al Gobierno nacional.
“Con algunos ministros sí, con Caputo sí, con el jefe de Gabinete también, pero nos cuesta mucho a la gente del interior profundo llegar a los estamentos del Gobierno central en Buenos Aires”, señaló.
Urquía aclaró que no mantiene contacto con el presidente Javier Milei y reclamó una mayor participación de las provincias productivas en las decisiones nacionales.
“Estoy deseoso de que la gente del interior tengamos un protagonismo. Argentina es mucho más que el conglomerado de gente que vive entre la General Paz y alguna otra avenida. La producción en general viene del interior”, sostuvo.
El planteo adquiere especial peso en una región como el cordón industrial , donde la actividad industrial y agroexportadora tiene un impacto directo sobre el empleo, el transporte, los servicios, la logística y las economías de numerosas localidades del sur de Santa Fe.
Urquía también cuestionó el crecimiento del endeudamiento de las familias y apuntó contra las tasas de interés que aplican algunas fintech y plataformas financieras.
“No estoy en contra de los servicios financieros, pero escuchaba que hay fintech o estas financieras que han salido nuevas que están cobrando hasta el 1.300% de interés anual, una cosa de locos”, afirmó.
Para el empresario, el Estado debería intervenir cuando las tasas alcanzan niveles que considera abusivos.
“Eso no hay que permitirlo”, sostuvo, y agregó: “Ahí tiene que estar la intervención del Gobierno. El Gobierno está para eso, está para los abusos”.
En esa línea, consideró que las familias pueden haberse endeudado por diferentes razones, pero cuestionó que esa situación termine derivando en una espiral de intereses que vuelva prácticamente imposible cancelar las deudas.
“Si la gente se endeudó habrá tenido motivos, pero lo importante es que no sean intereses hiperusurarios como los que estamos escuchando”, señaló.
La posición de Urquía pone nuevamente en escena la mirada de uno de los empresarios vinculados a una de las cadenas productivas más importantes del país. AGD tiene una fuerte presencia en la agroindustria y su planta de Timbúes forma parte del entramado productivo del cordón industrial .
Desde esa zona, la evolución del consumo interno, el costo financiero, la competencia de las importaciones, el nivel de actividad industrial y las condiciones para exportar tienen efectos que exceden a las grandes empresas y alcanzan a transportistas, contratistas, proveedores, comercios y trabajadores de toda la región.
Por eso, el mensaje de Urquía combina un reconocimiento a la mejora de las variables macroeconómicas con una advertencia sobre lo que todavía falta para que esa estabilización se traduzca en una recuperación concreta de la actividad.
“Esperemos que todo esto pase pronto y la gente esté un poco mejor”, concluyó.